No es que muera de amor, Jaime Sabines

El poeta y activista político Jaime Sabines (1926-1999) nos ha dejado un gran legado literario con obras como la que nos ocupa. No es que muera de amor es uno de los poemas de amor más significativos dentro de su poesía, y supone el ejemplo perfecto para entender los temas y el estilo sabineanos.

Sabines se interesó desde pequeño por la literatura gracias a la influencia de su padre, Julio Sabines, cuya muerte conmemoraría con uno de sus más importantes poemas Algo sobre la muerte del Mayor Sabines. Abandonó sus estudios de Medicina para dedicarse a la Literatura y desde muy joven comenzó a publicar en periódicos. Aunque el propio Sabines reconoció haber sido influenciado por otros poetas como puede ser Pablo Neruda, llegó a crear un estilo propio y natural que se caracterizó por la sinceridad y la espontaneidad de sus versos.

No es que muera de amor es un poema compuesto por cuarenta y cinco versos irregulares de rima libre y en su mayoría de arte mayor. Estos cuarenta y cinco versos están agrupados en seis estrofas, siendo la última de estas la más extensa notablemente.

Con este poema una vez más el autor se está dirigiendo a la persona que ama; le expresa al igual que en otros de sus poemas, como por ejemplo Amor mío, mi amor o Me tienes en tus manos, el máximo grado de enamoramiento. En las dos primeras estrofas el poeta le está confesando cuándo la necesita: “…insoportable que yo soy sin ti” (verso 5). A partir de la tercera estrofa y hasta el final del poema el poeta realiza una serie de reflexiones protagonizadas por un “nosotros” implícito en la palabra “morimos” que se mantendrá presente a lo largo de todo el poema.

La paradoja alrededor de la cual gira el tema del poema no es otra que la gran intensidad con la que puede vivirse y sufrirse el amor. Esta intensidad, este amor profundo llega a matar… El poeta, que ama, y su amada, que ama también, están muriendo. Y a su vez Sabines nos dice que no muere de amor, sino de ella. Enumera a lo largo del poema todos aquellos elementos relacionados con el amor pero ajenos a este que lo llevan a morir metafóricamente… para al final dar a entender que muere de amor. Al hablar en primera persona del plural, nos deja ver Sabines que para él la vida y la muerte están muy unidas. Aquello que hace sentir al ser humano más vivo es el amor, y de tanto amor o pérdida de un amor, el frágil ser humano que nos dibuja Sabines se siente morir.

Sabines emplea un vocabulario sencillo y coloquial, nos acerca estas sublimes sensaciones amorosas y pasionales al estadio más cotidiano de la vida: cama, calle, cine, parques, tranvías… Pero no por ello nos deja sin saborear deliciosos versos como el siguiente: “y todo yo te sé como yo mismo” (verso 17).

Para nuestro autor, el amor y la sensualidad resultan ser inseparables, por ello sus reflexiones del amor no sólo recorren los aspectos emocionales sino también corporales.

En este poema podemos encontrar numerosos y acertados recursos literarios que hacen que leer sus versos, sencillos y cercanos, nos lleve a sentir como sentía el autor y disfrutar de cómo podía llegar a pensar.


Nota de Victoria Jorrat. Dic. 2013

Poema original: No es que muera de amor

No es que muera de amor, muero de ti.
Muero de ti, amor, de amor de ti,
de urgencia mía de mi piel de ti,
de mi alma, de ti y de mi boca
y del insoportable que yo soy sin ti.

Muero de ti y de mi, muero de ambos,
de nosotros, de ese,
desgarrado, partido,
me muero, te muero, lo morimos.

Morimos en mi cuarto en que estoy solo,
en mi cama en que faltas,
en la calle donde mi brazo va vacío,
en el cine y los parques, los tranvías,
los lugares donde mi hombro
acostumbra tu cabeza
y mi mano tu mano
y todo yo te sé como yo mismo.

Morimos en el sitio que le he prestado al aire
para que estés fuera de mí,
y en el lugar en que el aire se acaba
cuando te echo mi piel encima
y nos conocemos en nosotros,
separados del mundo, dichosa, penetrada,
y cierto , interminable.

Morimos, lo sabemos, lo ignoran, nos morimos
entre los dos, ahora, separados,
del uno al otro, diariamente,
cayéndonos en múltiples estatuas,
en gestos que no vemos,
en nuestras manos que nos necesitan.

Nos morimos, amor, muero en tu vientre
que no muerdo ni beso,
en tus muslos dulcísimos y vivos,
en tu carne sin fin, muero de máscaras,
de triángulos oscuros e incesantes.
Muero de mi cuerpo y de tu cuerpo,
de nuestra muerte ,amor, muero, morimos.
En el pozo de amor a todas horas,
inconsolable, a gritos,
dentro de mi, quiero decir, te llamo,
te llaman los que nacen, los que vienen
de atrás, de ti, los que a ti llegan.
Nos morimos, amor, y nada hacemos
sino morirnos más, hora tras hora,
y escribirnos y hablarnos y morirnos.