Los Amantes, Baldomero Fernández Moreno

Dos amantes gozan del amor, el sexo, sus cuerpos, en una habitación. Es como un baile en el que todas las partes de sus cuerpos, incluidos los dedos que surcan su piel, se mueven al mismo ritmo, como un baile. El cuarto es un desorden fruto del deseo, del sexo y el amor. Es tal lo que ocurre allí, que se mezcla del deseo, los sentimientos contradictorios, el hambre del amor y el olor a sexo, que lo llena todo.

Dentro del amor, dentro de la poesía, la sexualidad también es muy importante. Sin embargo, según el poeta que introduzca esta temática, ésta se puede mirar desde diferentes puntos de vista. Así podemos hablar de una sexualidad inocente, más cercana y una que se toca pocas veces, la explícita, y que es la descripción o la visión personal del poeta ante el sexo entre dos personas que se quieren o se ama.

En este caso, podemos observar que el poeta muestra al lector, como si fuera una cámara de cine, lo que ocurre en una habitación entre dos amantes. Es un acto muy concreto, el sexual. Entre ellos, sin embargo, lo que ocurre allí no sólo se circunscribe a lo sexual. La sexualidad también es importante y la musicalidad de lo que podemos escuchar.

Así, podemos sentir y apreciar los sonidos, como si fuera música, de los amantes mientras hacen el amor. Sentir el tacto entre ambos de la piel, seguramente impregnada en sudor y también el olor de ese sudor en el ambiente y en sus cuerpos. Es decir, el poeta juega con todos los sentidos.

Por supuesto, la vista es muy importante, porque no estamos ante un espacio en el que haya mucha luz y, sin embargo, somos el capaces de ver lo que ocurre allí. Sobre todo se juega con la imaginación que cada uno de los lectores pueda tener. Esto hace que haya tantas interpretaciones del poema, con respecto a la sensualidad y la sexualidad, como lectores pueda haber. Esto enriquece la lectura del mismo, la imaginación del lector y, sobre todo aporta siempre una visión fresca de este texto.


Nota de Susana Marín.
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Poema original: Los Amantes

Ved en sombras el cuarto, y en el lecho 1
desnudos, sonrosados, rozagantes, 2
el nudo vivo de los dos amantes 3
boca con boca y pecho contra pecho. 4

Se hace más apretado el nudo estrecho, 5
bailotean los dedos delirantes, 6
suspéndese el aliento unos instantes... 7
y he aquí el nudo sexual deshecho. 8

Un desorden de sábanas y almohadas, 9
dos pálidas cabezas despeinadas, 10
una suelta palabra indiferente, 11

un poco de hambre, un poco de tristeza, 12
un infantil deseo de pureza 13
y un vago olor cualquiera en el ambiente. 14

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