La Higuera, Juana de Ibarbourou

A través de los versos que conforman este poema, la poeta nos habla de la naturaleza y, en concreto de un árbol, la higuera, como metáfora de la visión que tiene de sí misma y de cómo ve a las demás mujeres con respecto a ella, pero no desde un punto de vista realista, si no desde el punto de vista de cómo la sociedad aparta, relega a ciertas personas por su aspecto físico.

Así, en la primera estrofa se nos presenta a un árbol, que sería la propia protagonista del poema, la higuera, y describe a través de las propias características del árbol la evolución de ella como mujer. En un principio se ve a sí misma fea, minusvalorada, etcétera.

En la siguiente estrofa se compara con las demás, a las que ver mucho más hermosas. Para ello utiliza el contraste entre ella misma, que en los dos anteriores versos se nos presenta como de aspecto gris, enfermizo…, frente a unos árboles frutales, llenos de olores y sabores que ofrecen su belleza a los que la quieran ver.

En el siguiente terceto, hay un ligero cambio en la actitud y se quiere ver a sí misma guapa porque es como si la esperanza nunca se perdiera. Es consciente de que con la llegada de la primavera, a diferencia de los demás árboles, ella seguirá con un aspecto marchito, pero sigue viva.

A través de los siguientes versos se sigue con esta comparación entre lo bello y lo feo, entre la esperanza y la sensación de tristeza, etc. Finalmente, vuelva a caer en la desesperanza al pensar que sólo con las sombras, la noche, ocultándose, los demás podrán ver una belleza aunque ésta sea irreal, un sueño.

Hay un verso suelto final, que es el anhelo, el deseo de la protagonista del poema de que en algún momento la vean bella como a las demás, con ese olor y sabor que ofrecer y que, hasta ahora nadie se ha acercado a buscar.

La temática de la belleza, aunque siempre ha estado presente en muchos poetas y poemas, aparecen en algunas autoras de esta manera. Hay una serie de estereotipos sociales por los que se mide la belleza o la fealdad en una mujer y la mayoría de ellos son erróneos o falsos. Sin embargo, están tan presentes en nosotros que, inconscientemente los utilizamos para ver lo que se considera bello solamente desde el punto de físico y no a través de otras cualidades más importantes.


Nota de Susana Marín. May. 2014

Poema original: La Higuera

Porque es áspera y fea,
porque todas sus ramas son grises,
yo le tengo piedad a la higuera.

En mi quinta hay cien árboles bellos,
ciruelos redondos,
limoneros rectos
y naranjos de brotes lustrosos.

En las primaveras,
todos ellos se cubren de flores
en torno a la higuera.

Y la pobre parece tan triste
con sus gajos torcidos que nunca
de apretados capullos se viste...

Por eso,
cada vez que yo paso a su lado,
digo, procurando
hacer dulce y alegre mi acento:
«Es la higuera el más bello
de los árboles todos del huerto».

Si ella escucha,
si comprende el idioma en que hablo,
¡qué dulzura tan honda hará nido
en su alma sensible de árbol!

Y tal vez, a la noche,
cuando el viento abanique su copa,
embriagada de gozo le cuente:

¡Hoy a mí me dijeron hermosa!