Hazme justicia Señor (Salmo 25), Ernesto Cardenal

El poeta confía en el poder divino, en el juicio de Dios y no en el de los hombres. Para el poeta el hombre es mentiroso, engaña y es capaz de todo por buscar una falsa justicia. Está en contra de las riquezas, de la política, del poder y de las empresas, monopolios. Para él sólo Dios es la verdad y el único a quien honrar. Lo demás son dioses falsos.

Para el poeta, los representantes del pueblo, los políticos, sólo quieren enriquecerse cuando ostentan el poder de sus cargos. El poeta desea que Dios lo proteja del poder de los hombres y le deje a su lado, porque entiende que es el único lugar en el que realmente siente que hay justicia.

Estamos ante un ataque muy duro a la sociedad actual, a esos dioses falsos, a ese becerro de oro que en su momento fue alabado y que produjo la ira de Dios. Hoy día lo más importante para la mayoría de las personas es el poder, el dinero, la acumulación de riquezas, todo aquello que le aporte un beneficio. Sin embargo, el poeta abogada por todo lo contrario. Para él lo más importante es la riqueza que le ofrece el amar a Dios y al mismo tiempo, siente que la única justicia verdadera es la divina porque es la única que realmente es justa con los hombres.

Siente que lo único que pretende el hombre es aprovecharse de lo que le rodea y pone como ejemplo no solamente a los empresarios, sino también aquellos que ostentan cargo, de poder y que han sido elegidos por el pueblo. Los gobernantes dejan de ser personas honradas para convertirse en seres que se benefician económicamente de sus puestos, cuya única finalidad es enriquecerse y mantener un estatus social, económico y político que lo siga manteniendo en el puesto que tienen. Es por ello que el poeta desea y anhela el poder reunirse nuevamente con Dios porque sabe que es el único lugar en el que se puede sentir realmente libre, en el que siente que la verdad, la justicia y el amor es sincero, donde puede realmente sentirse el mismo.


Nota de Susana Marín.
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Poema original: Hazme justicia Señor (Salmo 25)

Hazme justicia Señor 1
porque soy inocente 2
Porque he confiado en ti 3
y no en los líderes 4

Defiéndeme en el Consejo de Guerra 5
defiéndeme en el Proceso de testigos falsos 6
y falsas pruebas 7

No me siento con ellos en sus mesas redondas 8
ni brindo en sus banquetes 9
No pertenezco a sus organizaciones 10
ni estoy en sus partidos 11
ni tengo acciones en sus compañías 12
ni son mis socios 13

Lavaré mis manos entre los inocentes 14
y estaré alrededor de tu altar Señor 15

No me pierdas con los políticos sanguinarios 16
en cuyos cartapacios no hay más que el crimen 17
y cuyas cuentas bancarias están hechas de sobornos 18

No me entregues al Partido de los hombres inicuos 19
¡Libértame Señor! 20
Y bendeciré en nuestra comunidad al Señor 21
en nuestras asambleas 22

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