Ella, Oliverio Girondo

En este poema, el poeta nos habla de una persona especial, única. Ella te sacude, te hace reaccionar. Es muy sexual y te envuelve con su carácter, con su manera de entender la vida, con su personalidad. Pero de la misma manera que tiene ese ímpetu, esa energía que te desborda, al mismo tiempo sabe cómo calmarte, como tranquilizarte.

Ella brilla por sí sola, destaca entre las demás. Tiene una voz que te atrapa y es bella como una flor. No solamente irradia sensualidad, sino que la sexualidad también es una parte de ella misma. De la misma forma que te da la vida, tiene la capacidad de hacer que sientas que mueres.

Se convierte en el aire que necesitas para vivir. Te alimenta con su amor y es terrible si ha de serlo. Se transforma cuando lo necesita y se vuelve un ser sexual. Absorbe tu deseo, te deshaces en ella dejando que te agote hasta que no puedes más, hasta que te deja sin fuerzas, te vence. Es una mezcla entre el deseo, el sexo y el vicio.

Sus labios, su cuerpo, cómo se mueve y la animalidad de su sexualidad son únicos. Hasta sus orgasmos son algo que sólo se puede describir sintiéndolos a su lado. El poeta la desea aunque todo sea una pantalla, todo sea irreal. Para él es verdadero. Es un trozo de felicidad, el paraíso en su vida, lo más sabroso que se pueda tomar.

Estamos ante un poema con una carga sexual muy importante. No se nos describe la persona físicamente. Únicamente trasciende la importancia de ella en la vida del poeta. Está completamente enganchado a esta relación. Para él, esta mujer lo significa todo desde el punto de vista personal, íntimo y, sobre todo, sexual.

No solamente lo influye y es consciente de que tiene una dependencia con ella, sino que las relaciones íntimas con ella son únicas y no quiere perder esas sensaciones que tiene cuando está a su lado. No solamente nos habla de una relación, nos habla de una persona que lo llena en todos los aspectos, que le hace sentir diferente, que hace que se sienta pleno en su vida, en su intimidad, etcétera.


Nota de Susana Marín. Ago. 2015

Poema original: Ella

Es una intensísima corriente
un relámpago ser de lecho
una dona mórbida ola
un reflujo zumbo de anestesia
una rompiente ente florescente
una voraz contráctil prensil corola entreabierta
y su rocío afrodisíaco
y su carnalesencia
natal
letal
alveolo beodo de violo
es la sed de ella ella y sus vertientes lentas entremuertes que
estrellan y disgregan
aunque Dios sea su vientre
pero también es la crisálida de una inalada larva de la nada
una libélula de médula
una oruga lúbrica desnuda sólo nutrida de frotes
un chupochupo súcubo molusco
que gota a gota agota boca a boca
la mucho mucho gozo
la muy total sofoco
la toda ¡shock! tras ¡shock!
la íntegra colapso
es un hermoso síncope con foso
un ¡cross! de amor pantera al plexo trópico
un ¡knock out! técnico dichoso
si no un compuesto terrestre de líbido edén infierno
el sedimento aglutinante de un precipitado de labios
el obsesivo residuo de una solución insoluble
un mecanismo radioanímico
un terno bípedo bullente
un ¡robot! hembra electroerótico con su emisora de delirio
y espasmos lírico-dramáticos
aunque tal vez sea un espejismo
un paradigma
un eromito
una apariencia de la ausencia
una entelequia inexistente
las trenzas náyades de Ofelia
o sólo un trozo ultraporoso de realidad indubitable
una despótica materia
el paraíso hecho carne
una perdiz a la crema.