Hay que Buscarlo, Oliverio Girondo

Este poema es un texto lleno de hermosos términos que crean un nuevo lenguaje literario, de intencionalidades que se extraen leyendo varias veces sus versos y, sobre todo, un ejercicio de estilo y una forma de escribir que va más allá de la poesía. Es frescura, es dificultad, es introducirse en una forma diferente de entender la poesía, de entender la visión personal de un poeta.

Así, el poeta nos habla del deseo del sexo que está en muchos de nosotros, esperamos ese momento con intensidad. Habla del juego sexual bajo la luna de verano, en los movimientos y tocamientos piel con piel. También nos habla de sus escorzos sudorosos y sexuales en la noche y de cómo los movimientos de cadera de los cuerpos que juegan, que disfrutan del sexo, se parecen a las olas que vienen y van.

También nos describe la dilatación de las venas por el calor. Hay que buscar ese deseo y plasmarlo de la inspiración a las palabras, hasta llegar a un poema. Este deseo de amar, de sexo, es como un juego al que hay que ir sin miedos, conscientes y sin tristezas. La luna son dos pechos que tocamos y nuestros dedos los transforman en medusas, en mar.

La sexualidad es algo natural, animal, que nos puede hacer verlo con alegría. Eso también es algo tan íntimo que hay que guardarlo para nosotros. Si lo plasmamos en un poema hay que hacerlo con arte, hay que saber hacerlo. La sexualidad es un fuego que no quema, no daña y nos emborracha siendo conscientes de todo.

Si buscamos sentido a esto no lo encontraremos. No importa si es al amanecer junto al mar con la marea alta. Pero lo mejor es amar con la luz de la luna, evitando la oscuridad de la luna nueva, que oculta todo. Todo este deseo, besos, susurros, palabras… surge desde lo más profundo de nosotros y son sinceros.

Todo se transforma en color en un espacio pequeño donde están los amantes. Todo esto y más es lo que debe tener un poema y el lector tiene que buscarlo y encontrarlo. No solamente estamos hablando de un poema en el que la intimidad del autor sale a relucir, sino que crea un nuevo lenguaje desde lo más profundo de sus sentimientos.


Nota de Susana Marín. Ago. 2015

Poema original: Hay que Buscarlo

En la eropsiquis plena de húespedes entonces meandros de espera ausencia
enlunadados muslos de estival epicentro
tumultos extradérmicos
excoriaciones fiebre de noche que burmúa
y aola aola aola
al abrirse las venas
con un pezlampo inmerso en la nuca del sueño hay que buscarlo
al poema

Hay que buscarlo dentro de los plesorbos de ocio
desnudo
desquejido
sin raíces de amnesia
en los lunihemisferios de reflujos de coágulos de espuma de medusas de arena de los senos o tal vez en andenes con aliento a zorrino
y a rumiante distancia de santas madres vacas
hincadas
sin aureola
ante charcos de lágrimas que cantan
con un pezvelo en trance debajo de la lengua hay que buscarlo
al poema

Hay que buscarlo ignífero superimpuro leso
lúcido beodo
inobvio
entre epitelios de alba o resacas insomnes de soledad en creciente
antes que se dilate la pupila del cero
mientras lo endoinefable encandece los labios de subvoces que brotan del intrafondo eufónico
con un pezgrifo arco iris en la mínima plaza de la frente hay que buscarlo
al poema.