Me doy cuenta de que me faltas, Jaime Sabines

El poeta, solo, siente que la amada con la que ya no está, está presente en él y la encuentra y busca entre todos y todo. La soledad lo inunda todo, lo que le rodea y su interior. Desea que ella vuelva aunque es consciente de que esto no va a suceder. Está presente en él y este sentimiento le hace sufrir.

Ella ya no está y no lo hará nunca más. La echa en falta. Sufre sin ella. Desea que ella vuelva a su lado. Desea despertar el deseo en ella por regresar a su lado con este poema. La echa de menos y desea que regrese. Pensar en esta mujer es una constante en su realidad cotidiana. Siente que sin ella no tiene nada. Todo es dolor y sufrimiento.

La pérdida de la amada, de la relación perdida, inunda de dolor al protagonista del poema. Obviamente entendemos que la entrega de él es total hacia ella, en cuerpo y alma. Sin embargo esa entrega no sirvió para que ella se quedara a su lado y provoca que el poeta no encuentre consuelo en nada.

Toda su vida se centra en el recuerdo de ella, en el deseo de que regrese a su lado y, por supuesto, en un dolor constante, en un sufrimiento en vida, que lo único que hace es que el protagonista estos versos sienta que no le queda nada. Parece que lo único que le da algo de esperanza es pensar que estos versos que escribe puedan hacer cambiar la decisión de ella, aunque parece que no es lo que sucederá.

Este tipo de poemas también son una constante temática en muchos poetas. Esa entrega del amor del poeta hacia la amada que, en algún momento de la relación ya no es correspondido y ella decide finalmente abandonar al hombre. Esto provoca en su interior, desde el punto de vista del ego masculino, un dolor que no es capaz de cuantificarse. Es más, para él es la muerte en vida y no hay mayor dolor y sufrimiento que amar una persona, que esta le corresponda y, al final, ella te abandone, te deje, haciendo que tu vida se llene de tristeza.


Nota de Susana Marín. Oct. 2015

Poema original: Me doy cuenta de que me faltas

Me doy cuenta de que me faltas
y de que te busco entre las gentes, en el ruido,
pero todo es inútil.
Cuando me quedo solo
me quedo más solo
solo por todas partes y por ti y por mí.
No hago sino esperar.
Esperar todo el día hasta que no llegas.
Hasta que me duermo
y no estás y no has llegado
y me quedo dormido
y terriblemente cansado
preguntando.
Amor, todos los días.
Aquí a mi lado, junto a mí, haces falta.
Puedes empezar a leer esto
y cuando llegues aquí empezar de nuevo.
Cierra estas palabras como un círculo,
como un aro, échalo a rodar, enciéndelo.
Estas cosas giran en torno a mí igual que moscas,
en mi garganta como moscas en un frasco.
Yo estoy arruinado.
Estoy arruinado de mis huesos,
todo es pesadumbre.