Mi corazón emprende…, Jaime Sabines

El poeta quiere estar una vez más con la amada. La desea sexualmente. Ella es vida para él y no importa la edad. La desea ya. Pero ese deseo es siempre y para siempre. Las relaciones anteriores no le llenado como lo hace ella. Desea saciarse a su lado, como mujer y madre que puede llegar a ser.

Nota la humedad de su cuerpo, su excitación. Desea sentir su piel, sus pechos y besarlos, recorrerla con su boca. Siente que es correspondido. Quiere una entrega total entre ambos. Quiere llenarse de ella, sentirse dentro de ella con su sexo. Ella es todos los sentimientos, buenos y malos.

Ella es deseo, amor. Todo parece indicar que está receptiva a ese deseo. Están hechos el uno para el otro. De alguna manera, se siente cazador de la hembra. Aun así, le queda mucho por conocerla. Ese amor que siente, ese deseo por poseerla, no es exclusivo de ellos porque hay otras parejas que lo sienten así.

Estamos ante un poema muy sexual, muy sensual en el que lo más relevante es el sentimiento amoroso entre ambos, la entrega total de sus cuerpos. En este poema lo realmente esencial es lo físico, es como si la sexualidad quisiera ser saciada por parte de ambos y, en ese momento, no existe nada más.

No sabemos cuánto tiempo llevan juntos. Pero lo relevante es que quieren estar unidos y que el sexo es una forma de conocerse mutuamente, una forma esencial de saber cuál es la entrega que desean ofrecer. Intuimos que la relación no es de mucho tiempo por qué se nos dice en los versos que todavía no se conocen del todo.

El sexo es una forma de hacerlo, pero hay una necesidad también de profundizar en la relación ya que, como dice el protagonista del poema, él desea ser padre. Es por ello que intuimos que no se busca únicamente una relación sexual, sino algo más. Entendemos que es poco el tiempo que llevan juntos. Como suele ocurrir en este tipo de poemas, únicamente vemos el punto de vista del amado y algunas pinceladas del sentimiento de la mujer, de la que tampoco sabemos nada y tampoco se nos describe físicamente.


Nota de Susana Marín. Nov. 2015

Poema original: Mi corazón emprende…

Mi corazón emprende
de mi cuerpo a tu cuerpo último viaje.
Retoño de la luz,
agua de las edades que en ti, perdida, nace.
Ven a mi sed. Ahora.
Después de todo. Antes.
Ven a mi larga sed entretenida
en bocas, escasos manantiales.
quiero esa arpa honda que en tu vientre
arrulla niños salvajes.
Quiero esa tensa humedad que te palpita,
esa humedad de agua que te arde.
Mujer, músculo suave.
La piel de un beso entre tus senos
de oscurecido oleaje
me navega en la boca
y mide sangre.
Tú también. Y no es tarde.
Aún podemos morirnos uno en otro:
es tuyo y mío ese lugar de nadie.
Mujer, ternura de odio, antigua madre,
quiero entrar, penetrarte,
veneno, llama, ausencia,
mar amargo y amargo, atravesarte.
Cada célula es hembra, tierra abierta,
agua abierta, cosa que se abre.
Yo nací para entrarte.
Soy la flecha en el lomo de la gacela agonizante.
Por conocerte estoy,
grano de angustia en corazón de ave.
Yo estaré sobre ti, y todas las mujeres
tendrán un hombre encima en todas partes.