Confidencias a una Estrella, Juan de Dios Peza

La pérdida del amor, sobre todo cuando éste es correspondido, es algo muy trágico, triste y que muchos poetas han plasmado en versos. A través de ellos vemos no solamente los sentimientos del poeta hacia la amada, sino cómo la pérdida transforma completamente a la persona, al entorno y a todos los sentimientos que, hasta ese momento, había tenido.

Así, la luz de la estrella que recuerda desde niño le hace sentir, según el momento, feliz o triste. Este último sentimiento es el tono del poema. El poeta ya no está con su amada y la tristeza está presente en su ánimo. La luz de la estrella inspira algo de calma, pero la sombra de los sentimientos negativos apaga su alegría.

Quiere encontrar de nuevo la felicidad, esa luz que le guíe hacia el amor pero se siente vacío. Está completamente desolado y recuerda a quien ya no está su lado, su primer amor. Recuerda las promesas que se hacían de jóvenes y por eso no quiere que esa estrella se vaya. El poeta empieza explicar las razones de la ruptura que, por lo que indica, ha sido un desengaño amoroso: Ella lo ha dejado por otro hombre.

El poeta no quiere verla porque recuerda todo lo que han vivido y hecho juntos. Por el contrario, ella quiere a este nuevo amor, se va a casar con él y desea tener hijos a su lado. El poeta pide, desea, que sus vidas, sus caminos nunca vuelvan a encontrarse. El poema termina como empezó, sintiendo la belleza de la amada que es al mismo tiempo una sensación de tragedia por haberla perdido.

En este tipo de poemas, lo más importante no solamente es la forma tan intensa de expresar los sentimientos, sino las razones que impulsan al poeta a expresarse así. No es una ruptura tranquila, no es únicamente que el amor se haya acabado, es una sensación de traición de la persona que amaba, por sorpresa, algo inesperado.

La sensación de felicidad junto a otra persona que no es el, ha hecho que el sufrimiento y el dolor sea mucho mayor. Lo que más le duele al poeta no es perderla, sino ser apartado y sustituido por otro hombre, del que no sabemos nada y que, seguramente, no tiene nada que ver, ni en la manera de ser ni físicamente, con el poeta.


Nota de Susana Marín. Dic. 2014

Poema original: Confidencias a una Estrella

Sigue, sigue blanca estrella,
Por el cielo en que naciste,
Sin dejar ninguna huella...
Siempre te hallaré más bella,
Siempre te hallaré más triste.

Hoy vengo con mi dolor,
Cual antes feliz venía;
Mas ya nunca, astro de amor,
Ceñirás con tu fulgor
Ni su frente ni la mía.

Tú cruzas por ese cielo,
Dando con tu luz la calma;
Yo cruzo, por este suelo,
Llevando en mi desconsuelo
Lena de sombras el alma.

Dame, dame tu luz bella;
Que en esta alma sin amor,
Tú sorprenderás estrella,
En cada nube una huella,
Y en cada huella un dolor.

Tú que has escuchado el canto
De mi primera pasión,
Acompaña mi quebranto,
Y alumbra el amargo llanto
que brota del corazón.

¡Horas del primer cariño!
tú las miraste lucir,
Cuando ante tu luz de armiño,
La niña en brazos del niño
Soñaba en el porvenir.

¡Dulce amor! ¡grata ciencia!
¡Blanca luz! ¡Delirio ardiente!
¿Por qué huyes de la existencia,
Cuando una dura experiencia
Va marchitando la frente?

¡Aquellos goces extraños,
Aquel esperar en Dios,
Sin recoger desengaños,
Aquel pasar de los años
Sin perturbar a los dos!

Todo, todo, blanca estrella,
Tu tibia luz alumbró;
¡Edad de sueños aquella,
Envidiable, dulce, bella,
Que para siempre huyó!

Celia, al expirar el día,
Por estos sitios vendrá,
Ya no como antes venía,
Que aquella alma que fue mía,
Pertenece a otra alma ya.

Antes ¡ay! ¡cuánto embeleso!
Sollozando de placer,
Dejaba en mi frente un beso;
Por eso, estrella; por eso
No quiero volverla a ver.

Ahora, dulce y cariñosa,
En otro sus ojos fijos,
Tendrá su boca amorosa
La majestad de la esposa
Para besar a sus hijos.

Con tus rayos blanquecinos
Alumbra siempre su hogar;
Aparta nuestros caminos,
Y ¡ay! que sus ojos divinos
No aprendan nunca a llorar.

Si sigues, tú, blanca estrella,
Por el cielo en que naciste,
Sin dejar ninguna huella...
Siempre te hallaré más bella,
Siempre me verás mas triste.