La Boca, Miguel Hernández

Miguel Hernández nos habla en este nuevo poema de la importancia que tiene para él la voz, todo lo que es capaz de transmitir por escrito y, a la vez expresarlo con la palabra, con la boca. A través de las diferentes estrofas desarrollará esta idea y la importancia de sus pensamientos como poeta y como altavoz de muchos.

Así, en la primera estrofa, la palabra, los versos del poeta son parte esencial e inseparable de su bagaje como autor, como escritor que habla a través de sus poemas del amor, de la lucha, del futuro. Esto es esencial en su literatura.

La siguiente estrofa, la imagen de un atardecer rojo que contrasta con una pared blanca, es una referencia clara a la casa o a la cárcel. El poeta es altavoz del pueblo, «la boca poblada de balas». La muerte al final se reduce a un beso de despedida. La forma de la boca hace que los labios miren en sentido contrario, el superior hacia el cielo y el inferior hacia la tierra, pero que a la vez están unidos por la propia boca. Podríamos decir que el hombre y Dios están unidos, lo terrenal y lo espiritual van de la mano.

En los siguientes versos la muerte vuelve a recordar al beso de despedida, pero el sol, cuando sale, ilumina sus labios y lo hacen brillar y, durante un instante, lo hace revivir con una leve sonrisa vibrante. Avanza esta idea en la siguiente estrofa, en la que habla de un nuevo futuro, que se la ilusión de la juventud por vivir, por buscar el amor y ser una nueva generación que transforme el presente en algo mejor.

En la siguiente estrofa hay un recuerdo a todos aquellos que murieron por sus palabras y que ahora, poco a poco se recuerdan y entierran como debe hacerse. Este recuerdo a los muertos continúa en los siguientes versos. Han muerto por todo tipo de motivos y su imagen se antoja lejana y triste por su falta.

En una nueva estrofa se expresa que todo lo vivido, el odio, etc., no parece tener significado y no se parece a nada. El poeta se siente vacío en ese momento. El poeta quiere volver a sentir, a desear que el tiempo pase y dejar atrás los malos momentos. Quiere despertar de felicidad, al amor, a un nuevo y esperanzador futuro.

En la estrofa final, la fuerza de la palabra, de su poder para calar en las personas, hace que el mensaje de que un nuevo futuro es posible pueda llegar. Este se forma con palabras que representan la vida, la muerte y el amor, tres conceptos esenciales que todos llevamos impresos en nuestro interior.


Nota de Susana Marín. Jun. 2014

Poema original: La Boca

Boca que arrastra mi boca:
boca que me has arrastrado:
boca que vienes de lejos
a iluminarme de rayos.

Alba que das a mis noches
un resplandor rojo y blanco.
Boca poblada de bocas:
pájaro lleno de pájaros.
Canción que vuelve las alas
hacia arriba y hacia abajo.
Muerte reducida a besos,
a sed de morir despacio,
das a la grama sangrante
dos fúlgidos aletazos.
El labio de arriba el cielo
y la tierra el otro labio.

Beso que rueda en la sombra:
beso que viene rodando
desde el primer cementerio
hasta los últimos astros.
Astro que tiene tu boca
enmudecido y cerrado
hasta que un roce celeste
hace que vibren sus párpados.

Beso que va a un porvenir
de muchachas y muchachos,
que no dejarán desiertos
ni las calles ni los campos.

¡Cuánta boca enterrada,
sin boca, desenterramos!

Beso en tu boca por ellos,
brindo en tu boca por tantos
que cayeron sobre el vino
de los amorosos vasos.
Hoy son recuerdos, recuerdos,
besos distantes y amargos.

Hundo en tu boca mi vida,
oigo rumores de espacios,
y el infinito parece
que sobre mí se ha volcado.

He de volverte a besar,
he de volver, hundo, caigo,
mientras descienden los siglos
hacia los hondos barrancos
como una febril nevada
de besos y enamorados.

Boca que desenterraste
el amanecer más claro
con tu lengua. Tres palabras,
tres fuegos has heredado:
vida, muerte, amor. Ahí quedan
escritos sobre tus labios.