A la mar, Francisco de Quevedo

La voluntad de Dios por grillos tienes,1
Y escrita en la arena, ley te humilla;2
Y por besarla llegas a la orilla,3
Mar obediente, a fuerza de vaivenes.4

En tu soberbia misma te detienes,5
Que humilde eres bastante a resistilla;6
A ti misma tu cárcel maravilla,7
Rica, por nuestro mal, de nuestros bienes.8

¿Quién dio al pino y la haya atrevimiento9
De ocupar a los peces su morada,10
Y al Lino de estorbar el paso al viento?11

Sin duda el verte presa, encarcelada,12
La codicia del oro macilento,13
Ira de Dios al hombre encaminada.14

15

En formato PDF
PDF A la mar



¿Quiere ayudar? Deje su comentario!

*Todos los mensajes son moderados; su email jamás aparece ni se comparte.

  • Antonio May., 2023

    Creo que realmente de lo que habla en el poema es de la dominación del mar frente al hombre (y tendría sentido debido a la importancia de la marina en ese entonces). En el tercero a mi parecer habla de los pecios, la madera con la que construye los barcos cae por las guerras al fondo del mar (la morada de los peces) y el lino son las velas que cortan el viento.

    Escrita en la arena ley te humilla. Creo que referencia el hecho de que leyes que están escritas en tierra son las que reparten el mar como si este no fuese una fuerza mayor al repartimento de los hombres.

    La voluntad de dios por grillos tienes es debido al peligro de las mareas, y que cuando menos lo esperas se hace esta voluntad

    En general a mi parecer, el poema habla de la fuerza del mar para provocar naufragios, naciendo estos de la ira del mar por el intento de control del hombre.


Análisis

Francisco de Quevedo escribe un poema en el que el mar es el principal protagonista, en el que se le personifica y se le da un valor divino. Su fuerza, su belleza y todo lo que le inspira lo ha reflejado en estos versos. Estamos ante un poema que se mezcla la naturaleza, la divinidad y algunas referencias a pasajes bíblicos.

Así, en el primer cuarteto, el mar parece una loca a la que es imposible detener. Una fuerza que sólo puede ser encerrada con paredes de roca y la arena de la orilla. Pero su ímpetu, su ansia de ser libre hace que la marea siga una y otra vez luchando por avanzar un poco más y liberarse, por aumentar su reino.

En el segundo cuarteto continúa esa idea indicando que nada pueda detenerla salvo su propia soberbia, es decir, su propia voluntad. Será personalizada al hacerla consciente de su propia belleza y de sus fronteras naturales, así como de toda la riqueza que el mar contiene.

En el primer terceto de este soneto, se habla de los espacios naturales y verdes que bordean muchos lugares donde llega. Así, se hace mención a algunos cultivos y bosques que están cerca de ella. La imagen que se da de ellos es la de ejércitos que detienen el embate del mar y su viento marino que, por oleadas intenta penetrar una y otra vez hacia el interior.

En el segundo terceto de este poema, el mar vuelve a verse como una presa que no puede escapar y todo su poder, su belleza y riquezas están encerradas. Además de esto, se le da un carácter divino a su poder siendo una prolongación de la ira de Dios contra el hombre, quizá un recuerdo o una referencia a Noé y a su arca y como Dios castigó al hombre al no cumplir sus designios.

Este pequeño poema encierra mucha fuerza porque nos presenta un elemento de la naturaleza, como es el mar, pero completamente aislado, loco, lleno de fuerza y con un ímpetu casi sobrenatural, cuyo mayor deseo es avanzar y hacer cumplir la ley de Dios. Pocas son las barreras que pueden detenerlo y, aun así, no se detiene y a cada paso, a cada hora que llega la orilla, es una pequeña distancia que va ganando día tras día, para recordarle al hombre que siempre está vigilante y esperando su momento.

Nota de Susana Marín.

Marín, Susana. Mar., 2014. A la mar, de Francisco de Quevedo. Poemario. Acceso en https://poemario.com/a-la-mar/

Ejemplos de figuras literarias en A la mar

Figuras Literarias Ejemplos Descripción
Metáfora "La voluntad de Dios por grillos tienes" Planteamiento de cómo la voluntad de Dios restringe al mar, indicando que el mar se encuentra bajo el control divino y se mueve según su voluntad.
Metáfora "A ti misma tu cárcel maravilla" El poeta se refiere al mar como una "cárcel", forjando una metáfora que destaca la paradoja de cómo el mar, a pesar de su aparente libertad y majestuosidad, está confinado dentro de límites establecidos.
Prosopopeya "En tu soberbia misma te detienes" El mar es personificado como si tuviera emociones humanas, en este caso, "soberbia", creando una imagen más vívida al mismo tiempo que profundiza su descripción.
Hipérbole "Rica, por nuestro mal, de nuestros bienes" Exageración para subrayar el poder del mar, al marcar que se enriquece de la desgracia humana.
Hiperbatón "La voluntad de Dios por grillos tienes" Coloca énfasis en "la voluntad de Dios" y "grillos", creando un efecto dramático.
Elipsis "A ti misma tu cárcel maravilla" La elipsis elimina elementos innecesarios de la frase para hacerla más impactante y poética.
Antítesis "En tu soberbia misma te detienes, Que humilde eres bastante a resistilla" Antítesis dada a partir del choque entre la "soberbia" del mar y su capacidad para ser "humilde", resaltando la dualidad de su naturaleza.
Paralelismo "Y escrita en la arena, ley te humilla; Y por besarla llegas a la orilla" Estructura similar que ayuda a proporcionar ritmo y equilibrio.
Metonimia "La codicia del oro macilento" En este caso, el "oro" se utiliza como metonimia para representar la riqueza-avaricia en general.