El Tigre, Eduardo Lizalde

El tigre, la soledad, es algo que nos hace sufrir por dentro y también cuando la sentimos alrededor, en nuestro espacio. Si pensamos en ella duele mucho más. La soledad es un sentimiento que abarca toda nuestra realidad y nos afecta emocionalmente desde el punto de vista negativo.

Cuanto más pensamos en ella más la notamos y más nos atenaza. Nada parece poder detenerla. El peor momento del día es la noche. En la cama somos más conscientes de ella, cuando deseamos tener a alguien a nuestro lado. Es en ese momento cuando nos atenaza más el sentimiento.

Así, nos vienen imágenes y emociones agridulces, pero más negativas que buenas. La soledad, el tigre, no es algo físico, algo que se pueda tocar. Sólo podemos sentirla, notar como cada vez nos atrapa más. El poeta no quiere hundirse porque es casi como morir en vida. El poeta sabe que ese sentimiento es algo que nunca se va, que está dentro del.

Este poema habla de la soledad desde dos puntos de vista. En el primero, desde el punto de vista casi teórico, el poeta se dirige al lector para decirle qué es lo que significa para él la soledad, ese tigre del que habla. Por otro lado nos muestra una parte íntima de él mismo.

No sabemos exactamente las razones por las que el poeta tiene una actitud tan negativa, ya sean personales, afectivas, etcétera. Lo importante es que le está afectando de manera significativa y es por ello que intenta abrirse al lector para que sepa cómo se siente.

Lo importante de este poema es que intenta ser descriptivo en las emociones y en los sentimientos para que al lector le quede claro lo que le ocurre a él. Utiliza muchísimo las metáforas para que al lector le quede claro lo que quiere decir. Al mismo tiempo, también animaliza la soledad a través del tigre, lo que imprime más fuerza al poema y nos queda más clara la intencionalidad del mismo. Es casi como una lucha entre el poeta y el sufrimiento que lleva dentro y que no es capaz de expulsarlo, dominarlo, domesticarlo.


Nota de Susana Marín. Ago. 2015

Poema original: El Tigre

Hay un tigre en la casa
que desgarra por dentro al que lo mira.
Y sólo tiene zarpas para el que lo espía,
y sólo puede herir por dentro,
y es enorme:
más largo y más pesado
que otros gatos gordos
y carniceros pestíferos
de su especie,
y pierde la cabeza con facilidad,
huele la sangre aun a través del vidrio,
percibe el miedo desde la cocina
y a pesar de las puertas más robustas.

Suele crecer de noche:
coloca su cabeza de tiranosaurio
en una cama
y el hocico le cuelga
más allá de las colchas.
Su lomo, entonces, se aprieta en el pasillo,
de muro a muro,
y sólo alcanzo el baño a rastras, contra el techo,
como a través de un túnel
de lodo y miel.
No miro nunca la colmena solar,
los renegridos panales del crimen
de sus ojos,
los crisoles de saliva emponzoñada
de sus fauces.

Ni siquiera lo huelo,
para que no me mate.

Pero sé claramente
que hay un inmenso tigre encerrado
en todo esto.