Te amo por ceja, Julio Cortázar

Julio Cortázar fue un escritor y traductor de padres argentinos que nació en Bruselas en 1914 y vivió en Argentina hasta el año 1951, donde estudió magisterio y Letras y trabajó como profesor de Lengua y Literatura francesa. Después se trasladó a París al recibir una beca del estado. Estando allí encontró un puesto de trabajo como traductor en la UNESCO, que desempeñó hasta su jubilación y fue alternando con su fructífera creación literaria. Murió en la capital francesa en el año 1984 dejando tras de sí un gran número de obras, narrativa, teatro y poesía, y fijando con estas una serie de nuevos subgéneros literarios como son el relato corto o la prosa poética.

Con su literatura rompió con los moldes clásicos. Tiene, especialmente en poesía, un estilo muy peculiar con el que entrelaza temas cotidianos con temas fantásticos o imaginarios, que recuerda al surrealismo. Tras la revolución cubana tuvieron sus trabajos más matices políticos.

En este poema que nos ocupa, Te amo por ceja, el poeta expone sus ideas sumergiéndolas en una serie de imágenes simbólicas que hacen que su lectura sea un tanto complicada. Es admirable la manera en la que Cortázar logra otorgar las palabras exactas a rebuscados sentimientos (versos 13 y 14); no obstante, resulta magnífica la combinación de elementos físicos y normales como pueden ser ceja, cabello, etc. con elementos propios de una imaginación libre y abstracta como por ejemplo: “las fuentes de la luz” (verso 3) o “cenizas de relámpagos” (verso 8).

Aunque el poema puede aceptar diferentes interpretaciones, al igual que otros muchos poemas de este mismo autor, parece que Cortázar quiso dirigirse a la idea de mujer ideal que guarda y recrea en su interior. Está amando a una mujer que cambia, a una mujer temporal y moldeable, creada por él. Se dirige a la esencia de lo que supone que espera de una mujer y no a una persona en concreto.

El poema consta de veintinueve versos irregulares. Y podemos dividirlo en dos partes según las ideas que expone. La primera parte ocuparía desde el primer verso hasta el verso número diecisiete. En esta primera parte expone cuán grande es su amor por esta mujer de la que habla, aunque a continuación reconoce que se trata de una idea abstracta y ficticia que su mente recrea en torno a la mujer deseada. Una mujer tras otra o el conjunto de diferentes cualidades de distintas mujeres conforman este ideal: “te arranco con delicadeza” (verso 5), “No quiero que tengas una forma” (verso 11).

La segunda parte comienza en el verso dieciocho y llega hasta el final del poema. En esta parte le otorga a la mujer amada de la que habla la condición de temporal e incompleta “Busco tu suma” (verso 23). Y declara que es fruto de su propia creación y, por tanto, dura y permanece el tiempo que él desea: “Todo mañana es pizarra donde te invento” (verso 18), “pronto a borrarte” (verso 20). Parece que una sola mujer no puede reunir todo aquello que a un hombre deja satisfecho: “busco esa línea que hace temblar a un hombre” (verso 26). Con el último verso, cuya forma nos lleva a pensar en la corriente surrealista, nos invita a elegir entre dos finales: o bien el poeta se siente sólo, o bien se resigna a conformarse con lo que tiene.

Han sido muchos los poetas que se han dirigido al concepto de mujer en general, inspirados por los diferentes sentimientos que distintas mujeres han logrado despertar en ellos, la mujer como compañera existencial… pero las palabras de Cortázar demuestran que su capacidad de abstracción sobrepasa los límites del amor y hemos de valorar versos como este: “considera el agua, y los leones / cuando se disuelven en el azúcar de la fábula” (versos 13 y 14).


Nota de Victoria Jorrat. Mar. 2014

Poema original: Te amo por ceja

Te amo por ceja, por cabello, te debato en corredores
blanquísimos donde se juegan las fuentes
de la luz,
te discuto a cada nombre, te arranco con delicadeza
de cicatriz,
voy poniéndote en el pelo cenizas de relámpago y
cintas que dormían en la lluvia.
No quiero que tengas una forma, que seas
precisamente lo que viene detrás de tu mano,
porque el agua, considera el agua, y los leones
cuando se disuelven en el azúcar de la fábula,
y los gestos, esa arquitectura de la nada,
encendiendo sus lámparas a mitad del encuentro.
Todo mañana es la pizarra donde te invento y te
dibujo,
pronto a borrarte, así no eres, ni tampoco con ese
pelo lacio, esa sonrisa.
Busco tu suma, el borde de la copa donde el vino
es también la luna y el espejo,
busco esa línea que hace temblar a un hombre en
una galería de museo.
Además te quiero, y hace tiempo y frío.