Soneto 2 (Cuando cuarenta inviernos…), Shakespeare

Cuando cuarenta inviernos, pongan cerco a tu frente1
y caven hondos surcos, en tu bello sembrado,2
tu altiva juventud, que admira este presente,3
será una prenda rota, con escaso valor.4

Y cuando te pregunten: ¿dónde está tu belleza?5
¿Dónde todo el tesoro de tus mejores días?6
El decir que en el fondo, de tus hundidos ojos,7
será venganza amarga y elogio innecesario.8

¡Qué halago más valdría, al usar tu belleza,9
si responder pudieras: «Este hermoso hijo mío,10
ha de saldar mi cuenta y excusará mi estado»,11
mostrándose heredero, de tu propia belleza!12

Será cual renovarte, cuando te encuentres viejo13
y ver tu sangre ardiente, cuando la sientas fría.14

Traducido por Ramón García González
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