La Sentencia del Justo, Sor Juana Inés de la Cruz

Sor Juana Inés de la Cruz nos aporta en esta ocasión una temática diferente a los otros poemas, en los que ésta se centra en la búsqueda de la unión con Dios desde el punto de vista místico. En este soneto, a través de un hecho histórico y religioso, como es el momento en que Pilatos entrega al pueblo a Jesús, hace una crítica al hombre.

En el primer cuarteto nos dice que, aunque Pilatos no quiso tomar la decisión de condenar a Jesús, también tiene parte de responsabilidad y culpabilidad en la sentencia a muerte de éste. Por mucho que se lavara las manos, no es menos culpable. Además, hay que tener en cuenta que es él el quien decide entregarlo sabiendo el fin del mismo, su muerte.

En el segundo cuarteto nos introduce en la imagen que tenía de sí mismo Pilatos. Para él lo más importante era el crecer política y económicamente. Por eso y por el miedo a un levantamiento, liberó al ladrón y condenó a Jesús, al inocente.

En el primer terceto de este soneto, se dirige directamente a la justicia, a la que pide que antes de condenar a nadie, estén seguros de que realmente el condenado lo merece y que no se dejan llevar por el odio o por otro tipo de sentimientos que puedan influir en su decisión. En la última estrofa, el último terceto, reitera esta solicitud pidiendo la introspección de todos. Quiere que tomemos conciencia de lo que realmente es justicia y que ésta se aplique de forma justa en cualquier tipo de decisión.

En este caso, el poema combina un hecho religioso, la doctrina católica, con la doctrina de los hombres, que ve completamente injusta. Dios ofreció a su hijo a los hombres y estos se dejaron llevar por el odio, por la falta de fe y por la duda en Dios. El resultado fue la muerte de Jesús. La justicia de los hombres es injusta en todos los aspectos porque no valora lo bueno de las personas, sino que se deja llevar por influencias exteriores, por creencias personales, presiones, y otra serie de factores que alteran el resultado final de un juicio.

Es por ello que sor Juana Inés de la Cruz no comparte ni desea ser juzgada por el hombre, sino por Dios, porque sabe que será justo. Para ella, cualquier decisión terrenal siempre va a ser injusta y conllevará también que alguien sufra por ello.


Nota de Susana Marín. May. 2014

Poema original: La Sentencia del Justo

Firma Pilatos la que juzga ajena
Sentencia, y es la suya. ¡Oh caso fuerte!
¿Quién creerá que firmando ajena muerte
el mismo juez en ella se condena?

La ambición de sí tanto le enajena
Que con el vil temor ciego no advierte
Que carga sobre sí la infausta suerte,
Quien al Justo sentencia a injusta pena.

Jueces del mundo, detened la mano,
Aún no firméis, mirad si son violencias
Las que os pueden mover de odio inhumano;

Examinad primero las conciencias,
Mirad no haga el Juez recto y soberano
Que en la ajena firméis vuestras sentencias