Rima XVIII – Fatigada del Baile, Gustavo Adolfo Bécquer

La joven ha dejado de bailar porque ya no puede más. Tiene el color sonrosado del cansancio, del trabajo físico, lo que hace que su respiración sea entrecortada. Para de moverse apoyada en el poeta, apartándose de la zona de la pista de baile. La respiración hace que se levante el pecho, mueve la tela del vestido y que se insinúen más los pechos, los pezones de la mujer.

El poeta nota el movimiento y sonidos del corazón. Desea besar sus labios y ella parece desear lo mismo al entreabrir los suyos. El poeta quiere que el tiempo se pare. La belleza de la mujer para el poeta es como la de una flor y siente que es tan bella que parece un sueño, del que el poeta no quiere.

Como no podía ser de otra manera, estamos ante un poema de temática amorosa, que utiliza una reunión social para situarnos el poema. Como suele ocurrir en estos poemas, sobre todo los escritos por autores masculinos, no se nos dice quién es, ni se nos describe físicamente a la muchacha de la que se ha prendado. Sin embargo intuimos que debe ser muy joven.

A diferencia de otros poemas, en esta ocasión parece que hay una insinuación de que abría una correspondencia explícita de la joven. Sin embargo, también es cierto que en ningún momento se nos habla de los sentimientos de la joven, únicamente vemos el punto de vista masculino que, como no podía ser de otra manera, se basa principalmente en el físico y no en lo que la joven pueda sentir porque lo desconocemos.

Lo que sí nos resulta muy atractivo es la manera de mostrarnos esos sentimientos. Por un lado se nos muestra a través del deseo del poeta hacia ella y como este aumenta al sentir la aceleración física de la joven debido al baile que ha realizado momentos antes. Esto hace que su cuerpo esté más brillante con el sudor, que algunas zonas del cuerpo, como pueden ser los pezones, es temas definidos, etcétera. Sin embargo, echamos de menos que no hay ninguna referencia a la otra parte, a la joven, a lo que piensa, cómo se siente o cuál desea que sea la relación entre el poeta y la misma, ni siquiera sabemos si corresponde realmente a esos sentimientos que el poeta nos describe.


Nota de Susana Marín.
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Poema original: Rima XVIII – Fatigada del Baile

Fatigada del baile, 1
encendido el color, breve el aliento, 2
apoyada en mi brazo, 3
del salón se detuvo en un extremo. 4

Entre la leve gasa 5
que levanta el palpitante seno 6
una flor se mecía 7
en compasado y dulce movimiento. 8

Como en cuna de nácar 9
que empuja el mar y que acaricia el céfiro, 10
tal vez allí dormía 11
al soplo de sus labios entreabiertos. 12

¡Oh! ¿Quién así -pensaba- 13
dejar pudiera deslizarse el tiempo? 14
¡Oh, si las flores duermen, 15
qué dulcísimo sueño! 16

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