Oda a la Higuera, Miguel Hernández

Abiertos, dulces sexos femeninos, 1
o negros, o verdales: 2
mínimas botas de morados vinos, 3
cerrados: genitales 4
lo mismo que horas fúnebres e iguales 5

Rumores de almidón y de camisa: 6
¡frenesí! de rumores en hoja verderol, falda precisa, 7
justa de alrededores 8
para cubrir adánicos rubores. 9

Tinta imborrable, savia y sangre amarga; 10
malicia antecedente, 11
que la carne morena torna torna y larga 12
con su blancor caliente, 13
bajo la protección de la serpiente. 14

¡Oh meca! de lujurias y avisperos, 15
quid de las hinchazones. 16
¡Oh desembocadura! de los eros; 17
higuera de pasiones, 18
crótalos pares y pecados nones. 19

Al higo, por él mismo vulnerado 20
con renglón de blancura, 21
y orines de jarabe sobre el lado 22
de su mirada oscura, 23
voy, pero sin pasar de mi cintura. 24

Blande y blandea el sol, ennegrecido, 25
el tumor inflamable. 26
El pájaro que siente aquí su nido, 27
su seno laborable, 28
se ahogará de deseo antes que hable. 29

Bajo la umbría bíblica me altero, 30
más tentado que el santo. 31
Soy tronco de mí mismo, mas no quiero, 32
ejemplar de amaranto, 33
lleno de humor, pero de amor no tanto. 34

Aquí, sur fragoso tiene el viento 35
la corriente encendida; 36
la cigarra su justo monumento, 37
la avispa su manida. 38
¡Aquí vuelve a empezar!, eva, la vida. 39

40

Comentarios

Publique su comentario sincero

Gracias por decidir aportar un comentario. Sepa que todos los mensajes son moderados, y su email NO aparecerá publicado ni se compartirá de forma alguna.

Últimos comentarios

  • ariana: que valores resalta en este poema?... | Espergesia
  • Luis Antonio Aguilar Guevara: Excelente poeta salvadoreño inigualable su pensamiento como su personalidad en ... | Las Manos de Mi Madre
  • Pablo Antonio Insúa: Me hace acordar a aquello que todos en la vida venimos para ser sacerdote, profe... | Romero Sólo…