Deseos, Carlos Pellicer

El poeta reflexiona acerca de cómo el nacer en un lugar concreto, en este caso el trópico, le ha hecho que su poesía está llena de vida, color. Siente que su obra aporta luz y que la tristeza no entra en su concepto y camino vital. Aun así, en ese mundo interno positivo, también hay momentos de tristeza, negativos.

Quiere saber qué es la tristeza, el dolor, saber cuál es la sensación de la soledad. También quiere entregarse por completo al amor, conocer el sentido de la fe, conocer el amor en otras mujeres, plasmar todo ello en papel, por escrito. Al poeta le gustaría saber qué se siente al no ser feliz. El final del poema es circular porque vuelve a repetir esa sensación que tiene de que sus manos, su poesía está llena de luz, de color.

Por un lado, entendemos que el poeta ofrece al lector esa forma diferente de entender la vida al haber nacido en un lugar concreto. A través de su poesía podemos sentir, según el poeta, luz o el color, ese calor que llega de los trópicos. Pero al mismo tiempo, esa felicidad, esa luz, para el poeta no suficiente y parece que necesita también comprender los aspectos negativos de la vida, saber cuáles son esos conceptos de tristeza, desamor, etc., para seguramente poder valorar esa felicidad, ese color que el siente que emana en su literatura.

Lo que parece que nos quiere indicar con esta poesía es que para poder escribir sobre ciertos temas, es importante haberlos vivido previamente. La referencia por terceras personas es un aporte de información, pero las vivencias propias son lo que realmente una persona puede conocer, aprovechar y utilizar para plasmarlas por escrito.

Es por ello que el poeta desea tener esas vivencias. Sin embargo, al mismo tiempo, no han de hacer que deje de lado lo que valora más, que es la vida, la felicidad, el color, etcétera. De hecho, cuando acabamos de leer el poema, tenemos la sensación de que no busca unas vivencias demasiado extremas con lo negativo, sino más bien conocer unas breves pinceladas de la vida para luego poder utilizarlas.


Nota de Susana Marín. Abr. 2015

Poema original: Deseos

Trópico, para qué me diste
las manos llenas de color.
Todo lo que yo toque
se llenará de sol.
En las tardes sutiles de otras tierras
pasaré con mis ruidos de vidrio tornasol.
Déjame un solo instante
dejar de ser grito y color.
Déjame un solo instante
cambiar de clima el corazón,
beber la penumbra de una cosa desierta,
inclinarme en silencio sobre un remoto balcón,
ahondarme en el manto de pliegues finos,
dispersarme en la orilla de una suave devoción,
acariciar dulcemente las cabelleras lacias
y escribir con un lápiz muy fino mi meditación.
¡Oh, dejar de ser un solo instante
el Ayudante de Campo del sol!
¡Trópico, para qué me diste
las manos llenas de color!