Coro de las Provincias, Andrés Eloy Blanco

“Coro de las provincias” es un poema que se emparenta con “El río de las siete estrellas (Canto al Orinoco”. Ambas son piezas que reivindican el pasado nacional de Venezuela a través de sus símbolos, especialmente la bandera del país. Andrés Eloy Blanco fue uno de los grandes defensores de la implantación de la democracia en el país sudamericano durante la primera mitad del siglo XX y con poemas como este exhibe su esperanza por un futuro mejor que conecte con el pasado mítico de su tierra.

Para entender este tipo de piezas hay que trasladarse a la época del autor. Durante muchos años fue un ferviente opositor de la dictadura de Juan Vicente Gómez que dirigió el destino de Venezuela desde 1908 hasta 1935. Blanco participó en un golpe de estado a finales de la década de los 30 y, por ese motivo, pasó varios años en la cárcel.

Tras la caída de Gómez, el escritor participó en algunos gobiernos con cargos de importancia, incluso siendo Ministro de Relaciones Exteriores a finales de los 40. Finalmente se exilia a México tras la caída del Presidente Gallegos, con el que colaboró.

Así las cosas, Blanco tenía una doble naturaleza, la de político y la de poeta que, según él, eran necesarias combinar en el momento histórico que le tocó que vivir. Una, sin la otra, no era nada. En “Coro de las provincias”, Blanco ofrece un canto reivindicativo a su país, a través de la descripción de sus símbolos.

El poeta acude a elementos que representan la juventud, la regeneración, los albores de una nueva vida. Es el nacimiento de la patria tras siglos de ocupación por gobiernos extranjeros. Las siete estrellas que aparecían en la bandera venezolana, son las siete provincias que suscribieron el Acta de Independencia a principios del XIX. A ellas hay que añadir una octava, que aparece en la actual bandera del país desde el 2006 y que simboliza la Guayana. A ella también se refiere Blanco en su poema.

El escritor también acude a los tres colores de la bandera y sus símbolos. Es el amarillo de la riqueza, del oro; el azul de los mares, del río y del cielo; y el rojo de la pasión, del calor y de la sangre… Sangre que se derramó en muchas guerras para conseguir la ansiada independencia.

De esta forma, “Coro de la Provincias” es un poema de aire marcadamente nacionalista que reivindica el pasado, celebra el presente y mira al futuro con esperanza.


Nota de David Rubio. Ago. 2015

Poema original: Coro de las Provincias

Violento de armonía, en el tono de la resaca,
llega el coro de las siete provincias,
siete rostros adolescentes
en las siete ventanas
de las estrellas de la Autonomía.
Cantan. Canta con ellas la niñez de la Patria,
que la primera leche de los labios destila,
baja de las estrellas el primer rubio
que cose en los maizales el botón de la espiga;
danza el coro de las provincias,
en el aula republicana.
Pero danzan sobre la yerba
azul de fantasía,
sobre el cielo de Miranda
horadado de mástiles mientras navega la escuadrilla.

La palabra Guayanesa
no está en el coro de las siete ninfas,
y en ellas invierten el camino del cielo
y hacia el Oriente navegan como las siete cabrillas;
y allí ven el milagro de la Tierra,
de un lado, el oro virgen da una franja amarilla,
hacia el Norte, del otro lado,
las Pampas de Oriente, rojas de Reconquista,
y en la mitad un río azul,
y allí se ven copiadas y en su centro se anidan.
Y así fue como el río su franja del cielo
que preside la danza de las siete provincias.