La Vida es Sueño – Jornada III – Escena XIX, Pedro Calderón de la Barca

El protagonista del poema, Segismundo, pide contención al ser humano porque es posible que aquello que creemos realidad en verdad no lo sea. Para el, la vida es sueño y sólo la experiencia, el camino vital es algo que nos hace conocernos y hacer de este sueño algo real. Los poderosos creen que lo tienen todo, creen en su eternidad y viven rodeados de la hipocresía.

Al final, sólo la muerte es algo real, la etapa a la que llegamos todos por igual, sin distinción de clase social o riqueza. De la misma forma que el rico es egoísta y sueña con serlo más, el pobre sólo ve su miseria, etc. Parece que todos se conforman con su condición y no se dan cuenta que ésta puede cambiar.

El protagonista es consciente de su condición, pero desea cambiar y siente que puede ser así. La vida es algo que pasa muy rápido y se vive intensamente. Al mismo tiempo es algo irreal, algo que no podemos controlar. Todo es fugaz y se pierde rápidamente. La vida no es algo que exista realmente, es una ilusión que nosotros tomamos como verdad.

Lo ilusorio de la vida, la sensación de que lo real es sueño y viceversa, es algo que se repite a lo largo de la poesía en infinidad de poetas. En este caso, Calderón de la Barca, en su gran obra La vida es sueño, nos presenta en esta disertación de Segismundo, esta idea de una manera clara. Para este personaje, vivimos en un mundo que no es real, en una ilusión constante que, en ocasiones, nos ofrece atisbos de realidad.

Al mismo tiempo nos ofrece unas pinceladas de denuncia social en la que nos habla de las diferencias entre las clases sociales y cómo los que están en cada una de ellas, sobre todo aquellos que viven en las clases bajas, se conforman con su situación y se resignan a ser lo que son cuando tienen en su mano poder cambiar.

Nada es lo que parece, todo pasa demasiado deprisa y esto hace que seamos menos conscientes de todo lo que nos rodea, de todo aquello que deberíamos ver con otros ojos, de esa realidad que está frente a nosotros cada día, a cada instante y que, en la mayoría de las ocasiones, omitimos o preferimos no ver, seguramente para no sentir que nuestra vida está vacía, carente de sentido. Aun así, Segismundo parece que tiende una mano al espectador, al lector para que sea consciente de que puede asir su vida con fuerza y cambiarla si lo desea.


Nota de Susana Marín. May. 2015

Poema original: La Vida es Sueño – Jornada III – Escena XIX

SEGISMUNDO

Es verdad, pues: reprimamos
esta fiera condición,
esta furia, esta ambición,
por si alguna vez soñamos.
Y sí haremos, pues estamos
en mundo tan singular,
que el vivir sólo es soñar;
y la experiencia me enseña,
que el hombre que vive, sueña
lo que es, hasta despertar.

Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe
y en cenizas le convierte
la muerte (¡desdicha fuerte!):
¡que hay quien intente reinar
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte!

Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.

Yo sueño que estoy aquí,
destas prisiones cargado;
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.