Sembrando, Marcos Rafael Blanco Belmonte

El poeta recuerda su niñez, cuando recorría los campos, la naturaleza de la localidad en que vivía y, sobre todo, la de una persona, un sembrador que trabajaba allí, en el monte. Era una persona respetada pero desconocía el por qué y por eso le llamaba mucho la atención.

Este hombre era serio y lo tachaban de arrogante. Pero esto era porque era diferente, algo que le hacía que fuera más respetado. El poeta recuerda cuando, aun niño, buscó a este sembrador para saber a qué se dedicaba.

Lo encontró y éste le dijo que plantaba árboles. Realmente, el sembrador busca que el pueblo despierte, plantar la semilla que hace que el pueblo no se conforme. Quiere dejar esta para qué tenga raíces cuando el ya no esté, sin querer nada a cambio. Trabaja, siembra para quienes no tienen nada, para los que no saben qué hacer, para los que lo necesitan. Para él, su labor es la misma que hizo Cristo, pero de otro modo.

El problema es más importante es el individualismo y el egoísmo. No pensamos en los demás y buscamos sólo nuestro propio provecho. Buscamos la riqueza personal con la excusa de darlo a nuestros hijos, pero realmente lo hacemos por nosotros. La familia ha dejado de ser importante. Las guerras sólo buscan el saqueo de los pueblos perdedores.

El sembrador busca que todo esto cambie y hacer, de este, un mundo mejor, haciendo mejor al ser humano. El ser humano debe volver a ser lo que fue, a sentir con el corazón, a llorar, a creer, a luchar cuando creemos que no se puede. Para ello hay construir poco a poco, con trabajo. Sobre todo, haciendo que todos puedan conseguir lo que busca, esa agua fresca que beber.

Para el sembrador esto hay que llevarlo a todo el mundo, como las esporas de las Flores. Cada uno de nosotros tiene el poder de sembrar a otras personas. Llegados al final del poema el sembrador se marcha y recuerda el niño la importancia de sembrar, de hacer que ser humano sea mejor. Esa semilla quedó dentro de ese niño y la recuerda en este poema.


Nota de Susana Marín.
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Poema original: Sembrando

De aquel rincón bañado por los fulgores 1
del sol que nuestro cielo triunfante llena; 2
de la florida tierra donde entre flores 3
se deslizó mi infancia dulce y serena; 4
envuelto en los recuerdos de mi pasado, 5
borroso cual lo lejos del horizonte, 6
guardo el extraño ejemplo, nunca olvidado, 7
del sembrador más raro que hubo en el monte. 8

Aún no se si era sabio, loco o prudente 9
aquel hombre que humilde traje vestía; 10
sólo sé que al mirarle toda la gente 11
con profundo respeto se descubría. 12
Y es que acaso su gesto severo y noble 13
a todos asombraba por lo arrogante: 14
¡hasta los leñadores mirando al roble 15
sienten las majestades de lo gigante! 16

Una tarde de otoño subí a la sierra 17
y al sembrador, sembrando, miré risueño; 18
¡desde que existen hombres sobre la tierra 19
nunca se ha trabajado con tanto empeño! 20
Quise saber, curioso, lo que el demente 21
sembraba en la montaña sola y bravía; 22
el infeliz oyóme benignamente 23
y me dijo con honda melancolía: 24
—Siembro robles y pinos y sicomoros; 25
quiero llenar de frondas esta ladera, 26
quiero que otros disfruten de los tesoros 27
que darán estas plantas cuando yo muera. 28

—¿Por qué tantos afanes en la jornada 29
sin buscar recompensa?— dije. Y el loco 30
murmuró, con las manos sobre la azada: 31
—«Acaso tú imagines que me equivoco; 32
acaso, por ser niño, te asombre mucho 33
el soberano impulso que mi alma enciende; 34
por los que no trabajan, trabajo y lucho; 35
si el mundo no lo sabe, ¡Dios me comprende! 36

»Hoy es el egoísmo torpe maestro 37
a quien rendimos culto de varios modos: 38
si rezamos, pedimos sólo el pan nuestro. 39
¡Nunca al cielo pedimos pan para todos! 40
En la propia miseria los ojos fijos, 41
buscamos las riquezas que nos convienen 42
y todo lo arrostramos por nuestros hijos. 43
¿Es que los demás padres hijos no tienen?... 44
Vivimos siendo hermanos sólo en el nombre 45
y, en las guerras brutales con sed de robo, 46
hay siempre un fratricida dentro del hombre, 47
y el hombre para el hombre siempre es un lobo. 48

»Por eso cuando al mundo, triste, contemplo, 49
yo me afano y me impongo ruda tarea 50
y sé que vale mucho mi pobre ejemplo 51
aunque pobre y humilde parezca y sea. 52
¡Hay que luchar por todos los que no luchan! 53
¡Hay que pedir por todos los que no imploran! 54
¡Hay que hacer que nos oigan los que no escuchan! 55
¡Hay que llorar por todos los que no lloran! 56
Hay que ser cual abejas que en la colmena 57
fabrican para todos dulces panales. 58
Hay que ser como el agua que va serena 59
brindando al mundo entero frescos raudales. 60
Hay que imitar al viento, que siembra flores 61
lo mismo en la montaña que en la llanura, 62
y hay que vivir la vida sembrando amores, 63
con la vista y el alma siempre en la altura». 64

Dijo el loco, y con noble melancolía 65
por las breñas del monte siguió trepando, 66
y al perderse en las sombras, aún repetía: 67
—«¡Hay que vivir sembrando! ¡Siempre sembrando!...» 68

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Comentarios

  • MARIA DEL CARMEN MARTINEZ MARTINEZ Jun., 2022

    ESTE POEMA, ES UNO DE LOS MAS BELLOS QUE HE LEIDO…. LO LEI POR PRIMERA VEZ CUANDO TENIA 14 AÑOS EN SECUNDARIA, ME IMPRESIONO Y ME GUSTO TANTO SU CONTENIDO QUE LO MEMORICE, PASÓ EL TIEMPO, ESTOY HABLANDO DE APROXIMADAMENTE 35 AÑOS Y HACIENDO MEMORIA LO RECORDE COMO SI FUERA AYER….. Y SIGO IMPRESIONADA COMO AQUELLA VEZ….

  • Rosario Jun., 2022

    Lo aprendí con 6 años y lo recité muchas veces, siendo niña, impresionaba mucho hasta las lágrimas, tanto! que me encantaba recitarlo, en donde fuera posible….hoy con 68 años, añoró esos tiempos en que aprendíamos a soñar con poemas tan hermosos

  • Carmen bautista May., 2022

    Yo también amo ese poema, porque lo aprendí en.la primaria,cuando tenía 11 años, mi maestra de 5o. Grado me lo enseñó con mucho amor. Hoy tengo 57 años, soy maestra y no lo he olvidado. Lo comparto cada vez que puedo. Y hoy me da much gusto encontrarlo aquí.

  • Guadalupe Delgado Feb., 2022

    Este poema yo lo declame en la secundaria, ahora se los recito a mis hijos, tratando de inculcarles ese amor por la poesía. Gracias por que con este poema gané el segundo lugar en declaración en mi etapa de secundaria.

  • Jaime Alvarez Feb., 2022

    Gracias. Mi madre era una gran admiradora de los grandes poemas y este era uno de sus favoritos. Sin embargo, entre sus recuerdos heredados a los que aqui aun la amamos no aparece este poema que ella se sabia de memoria. El que aquí se halle publicado me permite gracias a ustedes mantener fresco su recuerdo y por eso pido al Señor todopoderoso que nos bendiga.

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