En que Satisfaga un Recelo con la Retórica del Llanto, Sor Juana Inés de la Cruz

Gran poema de sor Juana Inés de la Cruz, un soneto, que nos muestra aquella parte religiosa de la escritora. En este caso, incide en esa necesidad de la unión mística con Dios y en la dificultad que tiene para llegar a él. En el primer cuarteto del poema, la poeta quiere llegar a Dios y le habla para que lo sepa, pero él no tiene en cuenta las palabras. Ella se da cuenta de que la única manera es la entrega total, dejar que Dios esté en su corazón de manera incondicional.

En el siguiente cuarteto, ella es consciente de que ha de renunciar a lo material y que el sufrimiento es parte del proceso. Además ha de dejarse guiar por completo y, en este caso, no tiene ninguna duda. La poeta desea e intenta hacerlo casi con desesperación, pero ese es el error. No hay que intentarlo, no hay que pensar, etc.

En el primer terceto del soneto, reprochada al amado, a Dios, el camino de sufrimiento que está padeciendo para encontrar su amor. Esto es algo muy habitual en los poemas de este tipo de escritoras, como pueden ser ella misma, Santa Teresa de Jesús, etc. En el último terceto, habla a Dios y le dice que desde que ella tuvo conciencia de sus sentimientos hacia él, hacia su amor, estos son verdaderos, puros y no necesitar intentar encontrarlo porque su entrega, su corazón es para él, para Dios.

Aunque es algo importante para este tipo de poesía que la escritora o escritor se expresen de una manera intensa, humana, desde el punto de vista físico e incluso sexual, como cuando se refieren a la relación con Dios como la de un amante y su amado, es importante también destacar la dificultad de los mismos para llegar a Dios, algo intangible, que está demasiado lejos y que, en ocasiones parece algo más irreal, más un deseo que algo que realmente pueda lograrse.

Parece que por mucho que la poeta se esfuerce en ofrecerse a Dios, en demostrarle su entrega continua, constante y diaria hacia su amor y el anhelo de su encuentro, cuanto más incide en esa necesidad, más se aleja de su meta, de lo que ella quiere conseguir.


Nota de Susana Marín. Jul. 2014

Poema original: En que Satisfaga un Recelo con la Retórica del Llanto

Esta tarde, mi bien, cuando te hablaba,
como en tu rostro y en tus acciones vía
que con palabras no te persuadía,
que el corazón me vieses deseaba.

Y Amor, que mis intentos ayudaba,
venció lo que imposible parecía,
pues entre el llanto que el dolor vertía,
el corazón deshecho destilaba.

Baste ya de rigores, mi bien, baste,
no te atormenten más celos tiranos,
ni el vil recelo tu quietud contraste

con sombras necias, con indicios vanos:
pues ya en líquido humor viste y tocaste
mi corazón deshecho entre tus manos.