El Espejo de Agua, Vicente Huidobro

El poeta se ve asimismo alejándose como un viaje astral. Hay belleza, tristeza, muerte en su interior. Incluso la belleza de la desnudez de la amada se enmarca en un agua estancada. Parece muerta, como el cuadro de «la muerte de Ofelia». Aun así, el recuerdo del cuerpo de la amada le hace viajar, soñar. Dentro de esa tristeza, el poeta desea la felicidad, el amor y la vida.

El mundo interior del poeta es enorme, es un río de sentimientos en los que se combina la realidad, lo onírico, el amor, etcétera. La presencia de la amada en su pensamiento es real, sin embargo parece que ya no están juntos, parece que ese momento ha pasado y que, como en el cuadro que hemos descrito anteriormente, se ha parado en el tiempo, en un momento triste. Sin embargo el recuerdo está presente y no se ve como algo negativo.

El poeta necesita expresarse, necesita decir lo que siente y lo hace a través de versos en los que los sentimientos son muy profundos y difícilmente interpretables, ya que parecen extraídos de una sensación muy personal, muy íntima que sentimos que no quiere compartir con el lector y sin embargo lo sentimos como algo cercano.

Lo que está claro es que el amor juega un papel importante en esos sentimientos. Busca la emoción del encuentro, el misterio de descubrir ese amor único que lo llene en todos los aspectos, que le haga sentir algo nuevo, joven, con energía y fuerza y que, al mismo tiempo se sienta la persona más poderosa del mundo.

El amor consigue todo eso y mucho más desde el punto de vista de los sentimientos. Sin embargo, parece que ese paso definitivo le cuesta. Es como si fuera más un pensamiento que una decisión real. Es como si se escondiera por miedo a que los demás lo vieran feliz. Es como si necesitara un punto de apoyo desde que tomar impulso definitivamente. Lo que está claro es que ese paso tiene que partir de él y que la única manera de encontrar el amor es saliendo a su encuentro, buscando a esa amada que le haga sentir la maravilla del sentimiento amoroso.


Nota de Susana Marín. Feb. 2015

Poema original: El Espejo de Agua

Tu alma en mí dejó su fría imagen,
sólo recuerdo de lo que vivías,
y si al espejo miro y me reflejo
allí encuentro tus ojos, tu silencio de cera
con un reposo de apagado aliento,
como si descendiendo arenas
o un tropel de recuerdos
sobre mi piel, con sosegado paso
hacia el cristal cayeran.
¿No caen hojas como frases muertas,
y mis ojos en ti no fueron rosas
ahogadas en tu aroma?

Si al agua miras, mira
mi corazón ornado de sepulcros
bajo las olas que lo mueven,
crecido entre las ruinas de tu nombre,
entre perderse en muerte o florecer
como una eterna espera o el lamento
de un Adán impasible que soñaba
contigo y tu mentido Paraíso.
Porque al mirarte contra el agua, miras
mi pensamiento en tu alma suspendido.