De Amor, puesto antes en Sujeto Indigno, es Enmienda blasonar del Arrepentimiento, Sor Juana Inés de la Cruz

En este soneto, sor Juana Inés de la Cruz, nos habla de cómo se ella siente que se ha equivocado a la amar a alguien que le engañó, para quien el deseo carnal era únicamente lo que le llevó a desearla. Siente que su vida ha sido un error a su lado y no cree que haya podido esperar tanto para dejarle.

Desearía que nunca hubiese pasado pero no puede haberlo evitado. La única forma de acabar con todo y sacar todo lo que siente hacia él, a modo de confesión y penitencia, es exponerlo por escrito y dar el nombre de la persona que le ha hecho daño.

Si lo vemos desde el punto de vista literal del poema, nos encontramos ante un amor interesado, desde el punto de vista negativo, de un hombre hacia una mujer. Con el tiempo, la amada es consciente de que el hombre no le ama y termina la relación de una manera dura y triste para ella.

Esto es si lo vemos el punto de vista literal. Si lo vemos el punto de vista de la poeta, entoces podemos extraer una interpretación completamente diferente. En este caso estaríamos hablando de como sor Juana Inés de la Cruz se da cuenta de que el amor terrenal no le llena, no es verdadero y es una ilusión y aparta de sí esos sentimientos.

Llegados a este punto, la visión del poema cambia y lo que nos encontramos es que la escritora, la poeta, renuncia al amor terrenal por otro mucho más hermoso, pleno y que le llena muchísimo más: el amor a Dios. Este le hace darse cuenta de que lo terrenal es superfluo y que Dios la amada por completo, sin fisuras y ella se entrega a ese amor en justa correspondencia: totalmente y sin dudas.

Es por ello que es, cuando analizamos un poema de una poeta mística, debemos tener en cuenta esta segunda intención de la autora para acercarnos más a este tipo de poesía y, sobre todo, no entenderlo al pie de la letra, ya que no comprenderíamos claramente el mensaje que quiere transmitirnos.


Nota de Susana Marín. Ene. 2015

Poema original: De Amor, puesto antes en Sujeto Indigno, es Enmienda blasonar del Arrepentimiento

Cuando mi error y tu vileza veo,
contemplo, Silvio, de mi amor errado,
cuán grave es la malicia del pecado,
cuán violenta la fuerza de un deseo.

A mi misma memoria apenas creo
que pudiese caber en mi cuidado
la última línea de lo despreciado,
el término final de un mal empleo.

Yo bien quisiera, cuando llego a verte,
viendo mi infame amor poder negarlo;
mas luego la razón justa me advierte

que sólo me remedia en publicarlo;
porque del gran delito de quererte
sólo es bastante pena confesarlo.