Acuérdate de mí, Carlos Augusto Salaverry

¡Oh! cuánto tiempo silenciosa el alma1
mira en redor su soledad que aumenta2
como un péndulo inmovil: ya no cuenta3
las horas que se van!4
No siente los minutos cadenciosos5
a golpe igual del corazón que adora6
aspirando la magia embriagadora7
de tu amoroso afán.8

Ya no late, ni siente, ni aún respira9
petrificada el alma allá en lo interno;10
tu cifra en mármol con buril eterno11
queda grabada en mí!12
Ni hay queja al labio ni a los ojos llanto,13
muerto para el amor y la ventura14
esta en tu corazón mi sepultura15
y el cadáver aquí!16

En este corazón ya enmudecido17
cual la ruina de un templo silencioso,18
vacío, abandonado, pavoroso19
sin luz y sin rumor;20
Embalsamadas ondas de armonía21
elevábanse a un tiempo en sus altares;22
y vibraban melódicos cantares23
los ecos de tu amor.24

Parece ayer! ...De nuestros labios mudos25
el suspiro de ¡"Adiós" volaba al cielo,26
y escondías la faz en tu pañuelo27
para mejor llorar!28
Hoy... nos apartan los profundos senos29
de dos inmensidades que has querido,30
y es más triste y más hondo el de tu olvido31
que el abismo del mar!32

Pero, ¿qué es este mar? ¿qué es el espacio,33
qué la distancia, ni los altos montes?34
Ni qué son esos turbios horizontes35
que mira desde aquí;36
si al través del espacio de las cumbres,37
de ese ancho mar y de ese firmamento,38
vuela por el azul mi pensamiento39
y vive junto a tí:40

Si yo tus alas invisibles veo,41
te llevo dentro del alma estás conmigo,42
tu sombra soy y donde vas te sigo43
por tus huellas en pos!44
Y en vano intentan que mi nombre olvides;45
nacieron, nuestras almas enlazadas,46
y en el mismo crisol purificadas47
por la mano de Dios.48

Tú eres la misma aún;49
cual otros días suspéndense tus brazos de mi cuello;50
veo tu rostro apasionado y bello51
mirarme y sonreír;52
aspiro de tus labios el aliento53
como el perfume de claveles rojos,54
y brilla siempre en tus azules ojos55
mi sol, ¡mi porvenir!56

Mi recuerdo es más fuerte que tu olvido;57
mi nombre está en la atmósfera, en la brisa,58
y ocultas a través de tu sonrisa59
lágrimas de dolor; pues mi recuerdo tu memoria asalta,60
y a pesar tuyo por mi amor suspiras,61
y hasta el ambiente mismo que respiras62
te repite ¡mi amor!63

¡Oh! cuando vea en la desierta playa,64
con mi tristeza y mi dolor a solas,65
el vaivén incesante de las olas,66
me acordaré de tí;67
Cuando veas que una ave solitaria68
cruza el espacio en moribundo vuelo,69
buscando un nido entre el mar y el cielo,70
¡Acuérdate de mí!71

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  • Laura Dic., 2023

    Es simplemente una obra de arte. 🥀🌹

  • Angie Nov., 2023

    Que lindoooo awwwww

  • Arnaldo Arteaga Mar., 2023

    Siento dolor pena y quebranto,pero así no es el amor, el amor es dulce,es sereno, es quietud, es paz,el amor ausente o furtivo es to eso que plasma el verso del poeta Salaverry, es para llorar, cuando no se acuerdan de ti.

  • Italo Calle Jul., 2022

    Suena cliché, pero las dos últimas estrofas me hacen pensar en mi ex.

  • Angel urbaneja Jun., 2022

    De manera irremediable perdido por su amor el llanto se huele en cada frace que murmura su dolor.

  • Diana Carolina Mozombite Ramirez May., 2022

    Muy cincero y muy enamorado para escribir un poema así a su amante eso es lo que hace el amor cuando es verdadero hacemos lo que sea con tal ver y estar feliz con la persona que amas aun si no es correspondida el amor es loco


Análisis

¡Cuántas veces habremos sentido lo que expresa este poema! El éxito de “Acuérdate de mí” se debe a que cualquier lector puede comprender la esencia del poema y hacer propio su mensaje: dos enamorados separados; la melancolía, la soledad y una ardiente esperanza se combinan en el corazón. Así es este poema, una oda al amor pasional, a la pérdida y al orgullo del amante desdichado.

Carlos Augusto Salaverry (1830-1891) publicó en 1871 Cartas a un ángel, un poemario inspirado en su relación con Ismena Torres en los años 50. Salaverry ya se había casado y su relación con Torres no fue bien vista por la familia de ella que la llevó a Europa. Este desencuentro amoroso fue el detonante de una serie de poemas que se agruparon en la obra citada. “Acuérdate de mí”, es la pieza más famosa de Cartas a un ángel.

En este poema, como en buena parte de su producción, late un profundo sentimiento romántico, con raíces en algunos poetas españoles de este movimiento, especialmente Bécquer. Del sevillano toma tanto inspiración temática (pasión amorosa, rupturas sentimentales, melancolía, dramatismo) como influencia lírica (métrica liberada, rima asonante).

En la primera parte del poema, Salaverry expone sus sentimientos con amante desdichado. Habla de su alma que ya no vive, a la que ya no le interesa el tiempo. Los minutos están detenidos en su alma, porque su corazón ha quedado anclado en el pasado, enredado en el recuerdo de su amante. El poeta llega a utilizar campos semánticos relacionados con la muerte… Estamos en el Romanticismo, cualquier relación sentimental fracasada parece conducir al cementerio…

Más adelante, el poeta se serena y pasa a recordar ese amor. Es interesante que, a mi juicio, exista una cierta evolución en el poema, pasando de la tragedia a la esperanza y al orgullo. Así en la segunda parte de la pieza, el yo lírico insiste en que su recuerdo siempre estará presente en la mente de su amada. Viene a decir “acuérdate de mí, porque aunque lo intentes, no te vas a poder olvidar”.

Esta connotación es muy habitual en los poemas románticos sobre el amor. El amante se toma tan en serio a sí mismo que coquetea con la muerte pero también expone su orgullo de caballero. Si él no puede relativizar su amor, tampoco lo hará la amada. Por eso, al final del poema el yo lírico se convierte en ave solitaria que asaltará la memoria de la amada. ¿Para siempre?

Así es el amor romántico de Carlos Augusto Salaverry, un poema muy popular que nos emociona por su exacerbada pasión juvenil.

Nota de David Rubio.

Rubio, David. Oct., 2015. Acuérdate de mí, de Carlos Augusto Salaverry. Poemario. Acceso en https://poemario.com/acuerdate/