Nocturno, Juan Ramón Jiménez

Aún soñaba en las dulzuras de esta tarde. 1
Estoy solo; mis amores están lejos; 2
y mi alma que se muere de tristeza, 3
de nostalgia y de recuerdos, 4
se sumía fatigada 5
en la bruma de los sueños. 6

Esta tarde han florecido 7
los vergeles de los cielos; 8
los crepúsculos pasados fueron grises 9
cual monótonos crepúsculos de invierno. 10
Esta tarde renació la primavera: 11
los velados horizontes descubrieron 12
sus aldeas indecisas; 13
hubo rosas y violetas en lo azul del firmamento, 14
hubo magia fabulosa de colores y de esencias; 15
fue un crepúsculo de aquellos 16
de las dulces primaveras que mi alma 17
ve vagar en sus recuerdos. 18
En la nada flotó un algo de profundas transparencias 19
y los giros de las brisas, un momento 20
dibujáronse temblando; 21
una onda ensombrecía los misterios 22
de la tarde... 23
En el cielo religioso 24
las estrellas del crepúsculo entreabrieron; 25
y mi alma se perdió en la vaga bruma 26
de los últimos jardines melancólicos y quietos... 27

Aún soñaba en las dulzuras de esta tarde. 28
Estoy solo; mis amores están lejos. 29

He entreabierto mi balcón: 30
por oriente ya la luna va naciendo; 31
las fragantes madreselvas 32
dan al aire de la noche las unciones de sus frescos 33
y balsámicos perfumes; 34
están tristes los luceros. 35
En mi oído vibra el ritmo de las voces que se aman. 36
Me da horror de estar a solas con mi cuerpo... 37
El silencio me contagia; 38
estoy mudo..., en mis labios no hay acentos... 39
Me parece que no hay nadie sobre el mundo, 40
Me parece que mi cuerpo 41
se agiganta; siento frío, tengo fiebre, 42
en la sombra me amenazan mil espectros... 43

He sentido que la vida se ha apagado 44
sólo viven los latidos de mi pecho: 45
es que el mundo está en mi alma; 46
las ciudades son ensueños... 47

Sólo turba la quietud solemne y honda 48
el temblor de los diamantes de los cielos. 49
Estoy solo con mi alma 50
que se muere de tristeza, de nostalgia y de recuerdos. 51

¿A quién cuento mis pesares? 52
Me da miedo de turbar este silencio 53
con sollozos. ¡Si escuchara algún suspiro! 54
¡Mis amores están lejos! 55

Por los árboles henchidos de negruras 56
hay terrores de unos monstruos soñolientos, 57
de culebras colosales arrolladas 58
y alacranes gigantescos; 59
y parece que del fondo de las sendas 60
unos hombres enlutados van saliendo... 61
Los jardines están llenos de visiones; 62
hay visiones en mi alma..., siento frío, 63
estoy solo, tengo sueño... 64
Los recuerdos se amontonan en mi mente, 65
los suavísimos recuerdos 66
de las tardes que me dieron sus colores, 67
sus esencias y sus besos. 68
¡Son tan dulces esas tardes de la tierra!, 69
(¡ah, las tardes de los cielos!) 70

Ya la luna amarillenta 71
va subiendo. 72
Mis pupilas, anegadas por el llanto, 73
se han cuajado de luceros. 74
Siento frío... ¡Quién pudiera 75
dormitar eternamente en su ensueño, 76
olvidarse de la tierra 77
y perderse en lo infinito de los cielos! 78
Llega un aire perfumado, caen mis lágrimas; 79
estoy solo; mis amores están lejos... 80

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