Metamorfosis, Luis Gonzaga Urbina

Metamorfosis es un metafórico y elegante poema de Luis Gonzaga Urbina que nos describe el delicioso proceso mediante el cual un beso enamorado se transforma en suspiro. Este cambio de estado de beso a suspiro, dos conceptos tan profundos, sentimentales y conocidos como abstractos, viene detallado con bellas y trabajadas palabras las cuales unidas forman una cadena de eslabones con el fabuloso broche de la metamorfosis.

Consta de quince versos el poema. Podemos dividirlo en introducción, nudo y desenlace. La primera parte comienza con el primer verso y llega hasta el verso número cuatro. Se nos describe en pretérito cómo era aquel beso enamorado que existió. El poeta emplea en su descripción adjetivos y sustantivos tristes y tono deprimido: cautivo, desmayado, agonía… pues se trata del beso de un enamorado cuyo amor parece no haberse visto realizado. El enamorado se siente encarcelado y es comparado con la belleza de un lirio, pues el amor es bello, pero marchito e infeliz; así como también se compara con la fuerza y la libertad de un ave pero que está perdiendo la vida. La segunda parte se halla entre los versos cinco y doce. En esta parte central del poema leemos cómo el beso ya no aguantó ser más un preso y se escapó. El poeta nos lo relata volviendo a las metáforas ya mencionadas anteriormente pero de un modo totalmente adecuado, tanto así que sin estas metáforas el lector no llegaría a sentir con tanta pasión e intensidad la desesperación que sufría el beso cautivo.

El desenlace comienza en el verso número doce y llega hasta el final. Aquí se describe la metamorfosis propiamente dicha: el beso escapó, voló como beso, estalló en el aire o en un vacío, quién sabe, y se convirtió en suspiro… quedando como tal para la eternidad y anulando para siempre su estado de beso, liberado, eso sí, de su cárcel y de su propia existencia.

El beso preso y cautivo sintió su efímera libertad al escapar pero no la sintió al completo porque no finalizó cumpliendo su deseo como beso sino convirtiéndose en lo único que pudo ser: un suspiro. Y realmente esta metamorfosis que ha sido tan meditada por Gonzaga Urbina y admirada por nosotros que lo leemos se cumple y cumplirá por siempre cada vez que no podamos besar a nuestra persona amada, la recordemos y suspiremos como si el suspiro fuera menos perecedero que el anhelado beso enamorado.


Nota de Victoria Jorrat.
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Poema original: Metamorfosis

Era un cautivo beso enamorado 1
de una mano de nieve, que tenía 2
la apariencia de un lirio desmayado 3
y el palpitar de un ave en la agonía. 4
Y sucedió que un día, 5
aquella mano suave 6
de palidez de cirio, 7
de languidez de lirio, 8
de palpitar de ave, 9
se acercó tanto a la prisión del beso, 10
que ya no pudo más el pobre preso 11
y se escapó; mas, con voluble giro, 12
huyó la mano hasta el confín lejano, 13
y el beso que volaba tras la mano, 14
rompiendo el aire, se volvió suspiro. 15

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