El Brindis del Bohemio, Guillermo Aguirre y Fierro

“El brindis del bohemio” es uno de los poemas más populares en México. Sus versos, especialmente la parte final, forman parte de la cultura popular. Sin embargo, su autor, Guillermo Aguirre y Fierro es un poeta que no goza de gran reconocimiento entre la crítica y del que no abundan los datos biográficos. Nació en 1887 en San Luís de Potosí y murió en el D.F. en 1949.

Dedicó buena parte de su vida al periodismo, escribiendo en diversas publicaciones, además de ser director de Vanguardia. Combinó esta labor con la literaria y su libro Sonrisas y lágrimas fue publicado en 1942. A este poemario pertenece “El brindis del bohemio”, una pieza narrativa que expone la reunión de seis hombres en torno a una mesa y unos tragos una noche de fin de año.

“El brindis del bohemio” pasa por ser un canto a la vida bohemia, al humo de los cigarrillos, a las copas de whisky y ron

A los sueños, las esperanzas perdidas. Y a la madre. Es una combinación de versos endecasílabos y heptasílabos con rima asonante variable. La primera estrofa nos pone en situación: 6 bohemios beben en una noche de invierno.

La estructura del poema favorece su carácter visual: el lector se traslada con facilidad al ambiente que rodea a los protagonistas de la escena. De alguna forma, nos recuerda a un acto teatral o a la escena de una película, gracias a la descripción de ese escenario. Casi podemos oler el humo de los cigarrillos y sentir la creciente ebriedad de sus protagonistas que brindan por el nuevo año.

Son los propios protagonistas los que, tras la introducción, intervienen para exponer sus pensamientos y deseos. Es la esperanza la que brota en las palabras del primer personaje. La esperanza de un año mejor que difumine la tristeza y el dolor de la nostalgia. Otro de los bohemios brinda por las mujeres, por los recuerdos, por los desvelos.

El tercer personaje sigue la línea de los anteriores, poniendo énfasis, de nuevo, en la figura de la mujer, anunciando el giro final del poema

De nuevo interviene, el narrador, la tercera persona que describe la escena. Los brindis continúan, pero aun queda el turno del último hombre, Arturo, que hace un brindis muy especial. También eleva su copa para dedicar sus palabras a una mujer. Solo a una.

De alguna forma, este último bohemio, pone la guinda sentimental a una noche de fin de año. Sus versos son para la madre. Mientras la recuerda, las lágrimas surgen de sus ojos y, probablemente, contagia a sus compañeros. Y se hace el silencio. El lector puede visualizar como los seis amigos beben el último sorbo, con las miradas perdidas, recordando. La figura de la madre, por tanto, es la que cierra esta noche de sentimientos a flor de piel, exhumados por el alcohol.

“El brindis del bohemio” es un poema sencillo, muy narrativo que describe una escena muy común pero emocionante. Cigarrillos, whisky, chascarrillos y esperanzas. Y la madre como el último refugio nostálgico.


Nota de David Rubio.
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Poema original: El Brindis del Bohemio

En torno de una mesa de cantina, 1
una noche de invierno, 2
regocijadamente departían 3
seis alegres bohemios. 4

Los ecos de sus risas escapaban 5
y de aquel barrio quieto 6
iban a interrumpir el imponente 7
y profundo silencio. 8

El humo de olorosos cigarrillos 9
en espirales se elevaba al cielo, 10
simbolizando al resolverse en nada, 11
la vida de los sueños. 12

Pero en todos los labios había risas, 13
inspiración en todos los cerebros, 14
y, repartidas en la mesa, copas 15
pletóricas de ron, whisky o ajenjo. 16

Era curioso ver aquel conjunto, 17
aquel grupo bohemio, 18
del que brotaba la palabra chusca, 19
la que vierte veneno, 20
lo mismo que, melosa y delicada, 21
la música de un verso. 22

A cada nueva libación, las penas 23
hallábanse más lejos del grupo, 24
y nueva inspiración llegaba 25
a todos los cerebros, 26
con el idilio roto que venía 27
en alas del recuerdo. 28

Olvidaba decir que aquella noche, 29
aquel grupo bohemio 30
celebraba entre risas, libaciones, 31
chascarrillos y versos, 32
la agonía de un año que amarguras 33
dejó en todos los pechos, 34
y la llegada, consecuencia lógica, 35
del “Feliz Año Nuevo”... 36

Una voz varonil dijo de pronto: 37
—Las doce, compañeros; 38
Digamos el “requiéscat” por el año 39
que ha pasado a formar entre los muertos. 40
¡Brindemos por el año que comienza! 41
Porque nos traiga ensueños; 42
porque no sea su equipaje un cúmulo 43
de amargos desconsuelos... 44

—Brindo, dijo otra voz, por la esperanza 45
que a la vida nos lanza, 46
de vencer los rigores del destino, 47
por la esperanza, nuestra dulce amiga, 48
que las penas mitiga 49
y convierte en vergel nuestro camino. 50

Brindo porque ya hubiese a mi existencia 51
puesto fin con violencia 52
esgrimiendo en mi frente mi venganza; 53
si en mi cielo de tul limpio y divino 54
no alumbrara mi sino 55
una pálida estrella: Mi esperanza. 56

—¡Bravo! Dijeron todos, inspirado 57
esta noche has estado 58
y hablaste bueno, breve y sustancioso. 59
El turno es de Raúl; alce su copa 60
Y brinde por... Europa, 61
Ya que su extranjerismo es delicioso... 62

—Bebo y brindo, clamó el interpelado; 63
brindo por mi pasado, 64
que fue de luz, de amor y de alegría, 65
y en el que hubo mujeres seductoras 66
y frentes soñadoras 67
que se juntaron con la frente mía... 68

Brindo por el ayer que en la amargura 69
que hoy cubre de negrura 70
mi corazón, esparce sus consuelos 71
trayendo hasta mi mente las dulzuras 72
de goces, de ternuras, 73
de dichas, de deliquios, de desvelos. 74

—Yo brindo, dijo Juan, porque en mi mente 75
brote un torrente 76
de inspiración divina y seductora, 77
porque vibre en las cuerdas de mi lira 78
el verso que suspira, 79
que sonríe, que canta y que enamora. 80

Brindo porque mis versos cual saetas 81
Lleguen hasta las grietas 82
Formadas de metal y de granito 83
Del corazón de la mujer ingrata 84
Que a desdenes me mata... 85
¡pero que tiene un cuerpo muy bonito! 86

Porque a su corazón llegue mi canto, 87
porque enjuguen mi llanto 88
sus manos que me causan embelesos; 89
porque con creces mi pasión me pague... 90
¡vamos!, porque me embriague 91
con el divino néctar de sus besos. 92

Siguió la tempestad de frases vanas, 93
de aquellas tan humanas 94
que hallan en todas partes acomodo, 95
y en cada frase de entusiasmo ardiente, 96
hubo ovación creciente, 97
y libaciones y reír y todo. 98

Se brindó por la Patria, por las flores, 99
por los castos amores 100
que hacen un valladar de una ventana, 101
y por esas pasiones voluptuosas 102
que el fango del placer llena de rosas 103
y hacen de la mujer la cortesana. 104

Sólo faltaba un brindis, el de Arturo. 105
El del bohemio puro, 106
De noble corazón y gran cabeza; 107
Aquél que sin ambages declaraba 108
Que solo ambicionaba 109
Robarle inspiración a la tristeza. 110

Por todos estrechado, alzó la copa 111
Frente a la alegre tropa 112
Desbordante de risas y de contento; 113
Los inundó en la luz de una mirada, 114
Sacudió su melena alborotada 115
Y dijo así, con inspirado acento: 116

—Brindo por la mujer, mas no por ésa 117
en la que halláis consuelo en la tristeza, 118
rescoldo del placer ¡desventurados!; 119
no por esa que os brinda sus hechizos 120
cuando besáis sus rizos 121
artificiosamente perfumados. 122

Yo no brindo por ella, compañeros, 123
siento por esta vez no complaceros. 124
Brindo por la mujer, pero por una, 125
por la que me brindó sus embelesos 126
y me envolvió en sus besos: 127
por la mujer que me arrulló en la cuna. 128

Por la mujer que me enseño de niño 129
lo que vale el cariño 130
exquisito, profundo y verdadero; 131
por la mujer que me arrulló en sus brazos 132
y que me dio en pedazos, 133
uno por uno, el corazón entero. 134

¡Por mi Madre! Bohemios, por la anciana 135
que piensa en el mañana 136
como en algo muy dulce y muy deseado, 137
porque sueña tal vez, que mi destino 138
me señala el camino 139
por el que volveré pronto a su lado. 140

Por la anciana adorada y bendecida, 141
por la que con su sangre me dio vida, 142
y ternura y cariño; 143
por la que fue la luz del alma mía, 144
y lloró de alegría, 145
sintiendo mi cabeza en su corpiño. 146

Por esa brindo yo, dejad que llore, 147
que en lágrimas desflore 148
esta pena letal que me asesina; 149
dejad que brinde por mi madre ausente, 150
por la que llora y siente 151
que mi ausencia es un fuego que calcina. 152

Por la anciana infeliz que sufre y llora 153
y que del cielo implora 154
que vuelva yo muy pronto a estar con ella; 155
por mi Madre, bohemios, que es dulzura 156
vertida en mi amargura 157
y en esta noche de mi vida, estrella... 158

El bohemio calló; ningún acento 159
profanó el sentimiento 160
nacido del dolor y la ternura, 161
y pareció que sobre aquel ambiente 162
flotaba inmensamente 163
un poema de amor y de amargura. 164

165

Comentarios

  • Armando Ramírez May., 2022

    Lo he declamado como en diez ocasiones y siempre me emociono. Gracias por compartirlo.

  • Adalberto romero May., 2022

    De excelente para arriba
    Extraordinario
    Único
    Suigeneris
    El mejor poema que he leído en mi vida
    Por mi madre bohemios

  • Luis Haro Mendoza May., 2022

    es un poema regiamente armonizado con un lenguaje literario que desborda con sencillez, la estética, hay una sincronía de ideas que amalgaman la estructura conceptual morfológica de cada termino, idea principal y secundaria y se convierte la poesía en una radiografía costumbrista.
    Es sencillamente extraordinario el valor humanista implícito.

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