Torre de Humo,
El orgullo es un rey sin reino ni espada,1
coronado de humo y de falsa razón;2
habita en la torre que yo levantaba3
con ladrillos de hierro y fría ambición.4Creí que era fuerte por no arrodillarme,5
por morder mis errores y no confesar;6
pero el alma se agrieta al no perdonarme7
y el silencio es un muro difícil de escalar.8Mis palabras, cuchillos de filo brillante,9
cortaban abrazos sin verme sangrar;10
yo ganaba discusiones —triunfante—11
mientras iba aprendiendo a perder y a alejar.12El orgullo es serpiente de lengua sedosa,13
te promete grandeza y te roba el calor;14
te convence de ser la montaña más hermosa15
mientras te aísla del valle del amor.16Perdí risas por no decir “lo siento”,17
perdí manos por no saber ceder;18
y en mi pecho se abrió un viento lento19
que soplaba preguntas sin responder.20Hasta que un día, quebrado y sincero,21
descubrí que el perdón no es rendición;22
es abrir la coraza del viejo guerrero23
y encontrar en la herida redención.24La humildad es un río que limpia la roca,25
la desgasta y la vuelve canción;26
es la fuerza que tiembla, pero no se equivoca27
cuando elige el amor sobre la razón.28Hoy vigilo al tirano que vive en mi pecho,29
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no le cedo mi voz ni mi decisión;30
prefiero perder el debate estrecho31
antes que perder un corazón.32
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