Economía del Insomnio, Mateo Salazar Reyes

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Las cifras me miran con ojos de hielo,1
susurran deudas con voz de metal;2
la noche es un banco que guarda mi anhelo3
y me cobra intereses de miedo mensual.4

El dinero es un dios diminuto y severo,5
exige tributos de sangre y sudor;6
si no llenas su altar, te llama extranjero7
en tu propia esperanza, sin tregua ni honor.8

He contado monedas como quien reza,9
pidiendo al destino un respiro fugaz;10
cada número es sombra que pesa y que pesa11
como piedra en el pecho, tenaz y voraz.12

La presión es un yunque sobre mis hombros,13
martillando preguntas sin solución;14
¿valgo menos si el saldo enumera escombros15
donde el sueño tropieza sin dirección?16

Vi a mi padre ocultar su tormenta en silencio,17
disfrazar la escasez con sonrisa formal;18
yo juré que al futuro le haría un desprecio19
y hoy dialogo con él en lenguaje fiscal.20

Pero en medio del cálculo austero y preciso21
descubrí una riqueza que no cotiza:22
la mesa compartida, el abrazo conciso,23
la esperanza que insiste y no se desliza.24

Las carencias me hicieron estratega paciente,25
arquitecto del gasto y del porvenir;26
aprendí que la ruina no es permanente27
si la voluntad decide persistir.28

Aunque el peso financiero me incline la espalda,29
no me arranca el derecho de soñar;30
porque no soy la cifra que el banco me salda,31
sino el hombre que insiste en volver a empezar.32

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